Ya lo ven den este gráfico del S&P 500. Primero para abajo porque los datos fueron malos. Luego para arriba porque siguieron siendo malos y finalmente para abajo porque nos preocupamos realmente de lo malos que eran. Y ni siquiera este último movimiento parece demasiado convincente.
Porque, además, el movimiento real, tanto al alza como a la baja, nunca tuvo unas dimensiones de esas que puedan hacer pensar a nadie en que el mercado lo tiene claro. Lo que demuestra es que cada vez lo tiene menos claro.
Hoy ni siquiera comenzaron con lo de los tipos cuando empezaron a salir malos datos, pero es que el hecho de que los stocks empresariales estén en máximos de 41 años ha dejado a todo el mundo con la boca abierta.
Me aventuraré a poner sobre la mesa dos posibilidades. O los empresarios americanos están acumulando stock porque prevén un «boom» del consumo o, por el contrario, se están «comiendo con patatas» su producción. La primera posibilidad es peligrosa porque certificaría que hay que meterles a todos en el manicomio y la segunda es más peligrosa aún porque demostraría que la recuperación es menos recuperación de lo que se cacarea.
Evidentemente, siempre cabe una tercera posibilidad y es que el dato sea malo de solemnidad pero no por si mismo, sino porque esté mal procesado. De la estadística americana nos creemos eso y más, pero no es en estos momentos una variable que esté entre las más posibles.
Por este dato no han salido los defensores del «cuanto peor, mejor» a tirar del carro. Que una cosa es que tal o cual cosita esté peor de lo que se pensaba coyunturalmente este mes y otra son los stocks. Eso son palabras muy serias y han dejado helado al personal.
Entre tanto lo digieren, el Dow perdió un 0,17%, el S&P 500 un 0,28% y el Nasdaq Composite un 0,28%.

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