Alemania hace aguas por todas partes

01/10/2014

Miguel Larrañaga. La Alemania de la señora Merkel, la de 'Frau Nein', la del inmovilismo, la otrora denominada 'locomotora europea', hace aguas por todas partes. El mercado se ha despachado hoy con un PMI que coloca al Bundesbank y quienes lo sufren (bueno, en realidad lo sufrimos todos) en la zona de contracción.

Alemania, ese país que se permite el lujo de indicar a los demás lo que tienen o no tienen que hacer desde la autoridad moral que confiere una economía a prueba de crisis, las está pasando canutas y la mayor parte de los expertos pone directamente en duda que el PIB del tercer trimestre vaya a ser mejor que el segundo, que fue malo de solemnidad e incluso desconfían de que a final de año vayan a registrar crecimiento alguno.

Lograron sortear la crisis apoyados en la enorme potencia de su sector exportador y de que esas exportaciones aún tenían mercados a los que dirigirse. Pero China no va tan deprisa como todos pensaban, Brasil o Rusia no atraviesan precisamente por su mejor momento y el otro mercado natural, el europeo, ellos mismos se encargaron de laminarlo con su intransigencia.

El resultado es que Alemania se ha parado en seco y cada nueva cifra que se va conociendo es peor que la anterior. Hoy ha tocado un PMI por debajo de 50, lo que pone a la economía alemana de nuevo en la zona de contracción de la actividad industrial, lo que tiene su importancia en un país que si vive de algo es de su industria.

Lo extraño es que las Bolsas no hayan llego al límite del desplome. O peor aún, que no hayan subido con fuerza. La lógica, si es que se puede hablar de lógica en el mercado, es que los índices se hubieran entrado en barrena. Y la ilógica que preside últimamente la operativa nos debería haber llevado a alzas descomunales anticipando el movimiento de mañana del BCE, que a buen seguro saldrá en defensa de la capacidad de crecimiento del conjunto de la Eurozona.

Pero no ha pasado ni una cosa ni la otra. Ha bajado pero de forma muy matizada, lo que demuestra que aún queda alguna esperanza en el BCE y en Mario Draghi. Pero deben ser pocas porque en otros momentos un dato así se hubiera celebrado por todo lo alto diciendo aquello de «ahora sí que no les queda más remedio que entrar a saco con los estímulo».

dax

Como puede apreciarse en este gráfico del Dax en velas de cinco minutos, el índice alemán trató incluso de aguantar el tipo, pero a es de las doce y media no pudo resistir la presión y cedió.

Al cierre, el Dax perdió un 0,97%, el FTSE un 0,98%, el CAC un 1,15% y el Ibex un 0,67%.

 

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