Mejor comenzamos con un gráfico que les aclare por qué todos están ahora atentos del Russell en lugar de dedicar sus esfuerzos a lo de siempre, manipular los índices «famosos» sin ninguna vergüenza.
Puede que el cruce de la muerte que se produjo hace apenas unos días no sea estadísticamente muy fiable como para decir que esto se va hacia abajo irremisiblemente, pero si además todo está desarrollando un HCH como la copa de un pino y si nada ni nadie lo remedia, mañana se consumará la tragedia de la ruptura de su línea clavicular.
De hecho, a precios de cierre, la frontera que separa el bien del mal ha quedado cruzada hoy mismo y con una fuerza bastante evidente, pero puestos a ser cautos vamos a dejar que nos muestre más claramente sus intenciones, aunque tiene toda la pinta de que las ha mostrado ya.
Hoy ha sido todo tan evidente que los que mandan en el cotarro ni siquiera han intentado frenar en el Dow la hecatombe. Manipular es lo suyo pero saben de sobra que ponerle puertas a la mar es muy caro además de imposible.
El problema es que la generalidad de los valores del mercado americano tienen mucho más que ver con la evolución del Russell 2000 que con la del Dow Jones o el S&P 500. Sólo los grandes índices se resisten a caer con fuerza y siguen cogidos con alfileres a las zonas de máximos por las que transitaron no hace mucho. En cambio, cada vez es más difícil encontrar valores alcistas.
Con tanta excusa, ya no se si es por el PMI, por el miedo a las subidas de tipos de interés o por pura racionalidad por lo que cae el mercado, pero que cae y que no tiene vistos de recuperar el pulso a corto plazo, eso es incuestionable.
Al cierre, el Dow Jones cayó un 1,40%, el S&P 500 un 1,32% y el Nasdaq Composite un 1,59%.

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