¿Qué ver en San Petersburgo?

02/10/2014

Carmela Díaz.

La ciudad de los zares es uno de esos lugares del mundo tocados por una varita mágica que consigue sorprenderte en cada nueva estancia. Como Venecia. Cada rincón, cada canal, cada plaza, cada recoveco, esconden un tesoro. Podrías permanecer un año al completo entre sus calles y no descubrirías ni una pequeña parte de lo que la ciudad puede ofrecerte. Pero como por desgracia nuestro tiempo es limitado, aquí os desvelo algunos de los lugares y actividades imprescindibles. Aunque las panorámicas de la ciudad por sí mismas ya constituyen todo un espectáculo.

San Salvador

San Salvador

La iglesia de San Salvador sobre la sangre derramada.  Monumento de arquitectura multicolor y con un estilo puramente ruso, construida sobre el lugar donde Alejandro II fue asesinado. Las cinco cúpulas en diferentes colores y su fachada con detalles dorados, impresionan.

La catedral de San Isaac. La más grandiosa de las iglesias de la ciudad cuenta con una altura que sobrepasa los cien metros, más de cien columnas de granito en sus pórticos y una cúpula que recuerda a la de San Pedro, pero recubierta de oro puro en su totalidad. Actualmente es un museo.

Fortaleza de San Pedro y San Pablo. Situada en una isla sobre el río Neva ofrece uno de los emblemas más característicos de la ciudad: la aguja de su campanario de 122 metros coronada por una veleta en forma de ángel. Es el panteón de los zares rusos.

Avenida Nevsky. Se trata de la arteria principal de la ciudad. Su calle mayor. Con cuatro kilómetros y medio, la cruzan tres canales y en ella se ubican numerosos hoteles emblemáticos, terrazas, restaurantes y tiendas.  Hay que pateársela de arriba abajo y recrearse con la catedral de Nuestra Señora de Kazán una maravilla que se erige majestuosa en uno de los laterales de la avenida.

Palacio de Invierno

Palacio de Invierno

La plaza del Palacio. Grandiosa, impresionante, monumental, te deja sin palabras. Es la plaza central de San Petersburgo y del antiguo Imperio Ruso. La genuina fachada azul verdosa y blanca del Palacio de Invierno de los zares a un lado, el edificio del Estado mayor al otro (coronado por una impresionante cuadriga en bronce de seis caballos) y la solemne columnata de Alejandro de cincuenta metros en el centro, la convierten en una de las plazas más memorables del planeta.

El Hermitage. Visualizar sus más de tres millones de piezas llevaría años a cualquier visitante. Solo el complejo arquitectónico que alberga al museo es una joya: el Palacio de Invierno, el Pequeño Hermitage, el Viejo Hermitage, el Teatro del Hermitage, el nuevo Hermitage y parte del edificio del Estado Mayor dejan sin respiración. La colección consta de antigüedades romanas y griegas, arte oriental, una colección de vestuario de la ostentosa nobleza y de los zares rusos, piezas arqueológicas, cuadros y esculturas de Europa Occidental, arte ruso y una de las mejores pinacotecas del mundo.

Palacio de Peterhof

Palacio de Peterhof

Un palacio de verano: Peterhof. De entre las imponentes residencias de verano de los zares la de Peterhof es posiblemente la más representativa por sus inmensos parques y jardines o sus barrocas fuentes y cascadas (muy al estilo de Versalles). Se encuentra a 29 kilómetros de San Petersburgo, en el Golfo de Finlandia. Los paisajes marítimos son también magníficos.

Actividades imprescindibles en la ciudad de los zares.

Visitar (y tomarse un café) en la Casa Singer. Ubicada en un magnífico edificio de estilo Art Nouveau en la Avenida Nievsky es la librería más famosa de San Petersburgo. En su planta superior cuenta con un café donde degustar unos deliciosos blinis de salmón o roast beef o unos elaborados cafés con bollería casera a precios razonables. Las enormes cristaleras con vistas sobre la catedral de Kazán son inmejorables.

Río Neva y San Isaac

Río Neva y San Isaac

Navegar al atardecer (y brindar con vodka) sobre el río Neva. Una experiencia inolvidable en las noches de verano. La sucesión de palacios de colores en las orillas del Neva y a lo largo de sus canales o los ocasos interminables (en San Petersburgo durante el período estival no oscurece por completo hasta alcanzar la medianoche) son de una belleza indescriptible.

Acudir a una representación del ballet ruso. Aunque San Petersburgo cuenta con más de 40 teatros, lo más acertado es disfrutar de una velada en el histórico Mariinski. Ir al teatro en Rusia es toda una experiencia: las salas son inmensas, las representaciones (de ópera, teatro, danza, ballet, música clásica…) fantásticas y el ambiente único.

Comprar matrioskas. Las hay de todos los precios y se pueden encontrar en cualquier punto de la ciudad. Los precios oscilan desde unos pocos rublos hasta cifras desorbitadas. Las elaboradas a mano que realmente merecen la pena, comienzan a cotizar a partir de los 70-80€. Si las han pintado artistas de renombre pueden alcanzar fácilmente los 4.000-5.000€. Tampoco te podrás resistir a las cajas lacadas y a las réplicas de los huevos Fabergé (ambas virguerías no son aptas para todos los bolsillos).

Comer caviar. Bien sea el rojo procedente del salmón o el exclusivo caviar negro elaborado de las huevas del esturión salvaje del Mar Caspio. ¿El precio de un Beluga 000 caja azul? A partir de 3.000€ el kilo. Fuera de Rusia puede alcanzar hasta los 10.000€ el kilo.

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