Se veía venir que en la reunión del BCE de hoy habría poco que reseñar, pero incluso ha sido negativa la actitud de Mario Draghi en la comparecencia. No ha sido el charlatán acostumbrado, sino que se ha mostrado poco hablador y absolutamente remiso a dar una pincelada de optimismo siquiera.
Mi amigo el bocachancla, aquél que prometía el oro y el moro y parecía que se iba a comer el mundo, ha vuelto a las andadas. Recuerdo cuando nada más llegar al cargo hizo una auténtico acto de fe de las necesidad de ayudar de alguna forma a los países periféricos. Y recuerdo también la decepción plasmada en el rostro de todo el mundo cuando tras una reunión del BCE dijo que de lo dicho no había nada. Pues lo de hoy ha sido más o menos lo mismo.
Draghi es un maestro consumado en marcar los tiempos, pero esta vez se ha pasado de rosca. Lleva meses diciendo por activa y por pasiva que hay más carga de profundidad preparada por si la economía europea va mal poder proporcionar oxígeno al enfermo. Pues bien, la economía europea está a las puertas del abismo y Draghi dice sin decirlo que habrá más «solo si está en la UCI«.
Vamos, que Frau Nein no te permite ni una más, querido amigo. Ángela Merkel se ha plantado y ha dicho que «nein«. Y eso en Europa es nein. Y punto. Ni Ángela Merkel ni el Bundesbank comparten la idea de que deba estimularse a la economía. Bajo ninguna circunstancia.
Esta cerrazón nos llevó a España, Portugal, Grecia o Irlanda a un callejón con una salida tan tortuosa que muchos se preguntan si mereció la pena y, lo que es peor, ahora aboca de nuevo a todos, incluidos Francia, Italia y Alemania a una nueva crisis cuyos efectos serán más devastadores que los producidos en la anterior. Pero los alemanes siguen erre que erre…
Me van a permitir que llegado a este punto haga un aparte para calificar como merecen a todos los líderes europeos que se hacen las fotos en las pasarelas de las Cumbres y Eurogrupos como si de estrellas de cine se tratase. Son, simplemente, unos cobardes.
Cada uno en su país va contando de lo necesario que sería estimular el consumo, apuntalar a Francia y no dejar caer a Alemania. Todos cuentan con que Draghi conseguirá poner en marcha unos estímulos antes o después. Pero ninguno, repito, ninguno, le ha afeado nunca a doña Ángela su cerrazón. Ninguno se ha plantado de verdad. Una banda de cobardes.
Hubo un intento de Francia, Italia y España por plantar cara pero los problemas internos de nuestros vecinos y el conocido espíritu guerrero y combativo de nuestro Mariano nos dejó con estos pelos. Por tanto, señores ciudadanos, cuando nos venga encina de nuevo la del pulpo no miren solo a Alemania, miren en sus propias casas porque quienes les representan en donde se toman las decisiones están allí sólo para hacerse la foto e invitar a la «jefa» a una lamentable caminata por el Camino de Santiago.
Les cuento todo esto para su general conocimiento y para que conozcan mi posición, pero en modo alguno porque el mercado se haya caído hoy por esta circunstancia. Imaginen hasta qué punto saben ellos cómo está el cotarro si lo sé hasta yo. Pero a sus intereses les venía mejor ir dando esperanzas de que «podía ser«, de que «terminará por llegar» y hoy se han quitado la careta.
Hoy han dejado de contar mentiras, han tirado del decorado que lo cubría todo y la mierda ha quedado al descubierto. Y los bancos que ya tenían preparados los activos de dudoso cobro, escasa solvencia y nombre siniestro que iban a «endosar al BCE» y los apuntes contables con los que saldrían estos activos de sus balances, van a tener que dejar en borrador toda la contabilidad por el momento.
Simplemente se ha puesto de manifiesto que contra la gravedad solo se puede ir con razones más que suficientes, pero que si durante un tiempo se consigue sin argumentos de peso, al final se paga. Vayan con ojo porque ahora solo pueden pasar dos cosas. La primera y lógica, que siga bajando y bajando. La segunda y menos lógica: que enseguida vuelvan todos a distorsionar la verdad, que no estemos al borde de una deflación y que además, los estímulos vuelvan a ser inminentes.
Mi madre suele decir aquello de «obras son amores y no buenas razones«, pero parece que esto no es de aplicación en el mercado. Al lado de todos estos, los piratas parecen gente honrada.
Al cierre, el Dax se desplomó un 1,99%, el FTSE cayó un 1,69%, el CAC llegó al 2,81% y el Ibex se llevó el récord con una caída del 3,12%. ¿Será que nuestros bancos tenían más avanzada la estrategia de «pasar la bola» al BCE y ahora van a tener que recular?
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