Entre que el mercado alemán estaba hoy cerrado por festivo (a ver si toman nota las autoridades bursátiles españolas de que se puede cerrar por fiesta, que es mucho mejor que mantener abierto el chiringo para nada), y que las caídas de ayer fueron realmente duras, los mercados europeos han logrado a duras penas recuperar el resuello, pero quedan muy lejos aún de poderse mantener en pie ellos solitos.
Necesitan al menos de un bastón para apoyarse tras la caída de ayer, que ha sido respondida con subidas que han sido menos alegres, con menos volumen y de menor entidad que las caídas de la víspera. Vamos , que «sí, pero no».
A lo que se ha dedicado hoy con profusión todo el mundo es a pulsar la opinión respecto a las posibilidades de que finalmente se ponga en marcha una QE en Europa. Unanimidad: nadie otorga siquiera un 50% de posibilidades a que se ponga en marcha, lo que significa literalmente que más de la mitad de los analistas y en general de los operadores del mercado creen que Draghi miente.
Y digo miente porque Draghi no ha insinuado una posibiidad condicionada de hacer tal o cual cosa. Draghi lleva prometiendo de muy distintas formas una QE desde que los tipos de la deuda española pusieron a nuestro país al borde del rescate. Con su charlatanería ha conseguido mucho más de lo que nadie podría imaginar, pero ha llegado el momento de la verdad y la única verdad es que en el seno del BCE hay unanimidad.
Todos, incluidos los alemanes, piensan que si la cosa se pone muy malita habrá que tomar medidas excepcionales. Esto es en lo único que no miente Draghi. El problema es dónde ponemos el listón para considerar que la cosa se ha puesto muy malita. Si por Italia fuera, ya está muy malita la cosa, y no les cuento si es Francia la que tiene que decidir. Pero ¿y Alemania?. Ya lo saben, para ellos nunca estará la cosa lo bastante malita como para hacer nada excepcional.
Tiene tan poca fuerza Europa que ni siquiera cabe hablar de que la Eurozona tal y Gran Bretaña cual. En esto van todos de la mano y no hay distinción. Es más, el FTSE coqueteando hace nada con los máximos históricos ahora mismo es un índice en graves dificultades:
Esa línea que ven en azul y que parece venir de ninguna parte es una linea de tendencia trazada desde los mínimos de agosto de 2011. Ha sido espectacularmente traspasada a la baja y ahora mismo el único sustento que parece tener el índice británico es el soporte representado con el rectángulo amarillo al que no ha llegado por muy poco.
En fin, que deben dedicar el fin de semana a ver qué quieren hacer con sus vidas, pero hay una cosa muy clara: si vivían hasta ahora de la posibilidad de una QE, o buscan otro motivo para vivir o van a vivir muy mal desde ahora. Puede que con suerte lleguen a verla, pero cuando sea demasiado tarde para todo, salvo vuelco espectacular en las posiciones de unos y otros.
Al cierre, el FTSE avanzó un 1,26%, el CAC un 0,92% y el Ibex un 1,44%. A ver si Wall Street nos da alguna pauta más a seguir…

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