Mujeres enemigas de las mujeres

06/10/2014

Carmela Díaz.

Mónica Oriol¡Cómo me enerva reincidir sobre una cantinela que en estos tiempos debiera haberse esfumado en el cajón del olvido! Pero parece que el machismómetro está que arde, al rojo vivo, y lo que no haré es callarme ante tan denigrante infamia. Antes muerta que amordazada…

Aunque en esta ocasión las vilezas no salen de boca de puros machos vallisoletanos o desde las páginas de manuales de ministerios dirigidos por personajes rancios y casposos. Las declaraciones de la vergüenza provienen de una fémina de lengua torpe e intelecto corto. Por ser benévola  en esto de las calificaciones. Si yo careciese de educación, lo más fino que hoy escupirían las teclas que aporreo con saña serían sapos y culebras. Disculpen si les revelo que hasta me apetece insultar. Mucho. Vomitar los más sucios improperios contra las mujeres que no aman a las mujeres. Nada más ridículo que una hembra machista.

Carmela Díaz

Carmela Díaz

Que no hay que contratar empleadas en edad de procrear, oigan. Y la mejor perla de esta prenda  aterriza en forma de consejo envenado: que las señoras nos casemos con funcionarios y con hombres amantes de los niños. Semejante sarta de gilipolleces son las conclusiones que expone sin rubor alguno una empresaria, presidenta de una asociación de influencia, madre de seis hijos y cuya posición más pudiera deberse a herencias familiares amasadas en regímenes pasados que a méritos propios.  Lo más grave: de no ser heredera, ¿dónde hubiese trabajado ella aplicándose a sí misma sus propios razonamientos laborales?

¿Las embarazadas son un problema, señora Oriol? No, el problema son parásitos ocupando cargo y silla desde la Transición por amistades y apellido, adjudicatarios frecuentes de contratos públicos sin concurso por obra y gracia de dedazos (la casta, que dirían aquellos). El problema son los empresarios que en vez de desarrollar modelos de negocio competitivos, o productos y servicios innovadores, se focalizan en el abaratamiento de la mano de obra: los que solo saben afrontar crisis con despidos. El problema son personajes con voz que en lugar de potenciar el joven talento español, lo desprestigian sin razón. El problema son mujeres que castigan la maternidad ajena poniendo trabas al futuro de sus propias hijas (que en algún momento decidirán crear una familia) en vez empujar a las administraciones a elaborar leyes que faciliten la contratación de trabajadoras en estas edades y potencien -y protejan- dicha maternidad.

Finalizo con una aclaración para la presidenta del Círculo de Empresarios. La aquí firmante es una directiva (entre otras ocupaciones) con jornadas maratonianas de diez horas diarias desde hace más de quince años, felizmente soltera y sin hijos por pura decisión personal. Vamos, su panacea de empleada del año. Lejos de identificarme con sus palabras, me asquean.  En mis departamentos siempre hubo, hay y habrá embarazadas y mamás recién paridas las cuales rinden como jabatas. Y que también son mis heroínas. ¿Sabe por qué? Porque además de desempeñar espléndidamente sus responsabilidades laborales son capaces de llevar a buen puerto un hogar y educar a sus hijos.

En un país como España cada vez más envejecido y con una tasa de natalidad bajísima, no ya declaraciones, sino insinuaciones semejantes, deberían estar penalizadas.  Pero fíjense que finalizo con un olé a Mónica Oriol, yo soy así. Fabuloso reivindicar el trabajo para los mayores de 45. La veteranía es un grado; la experiencia, el conocimiento y la madurez combinados con la savia nueva constituyen una garantía de éxito.

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