Mareando la perdiz (pero en alemán)

06/10/2014

Miguel Larrañaga. Los mercados europeos se han dedicado toda la jornada a marear la perdiz a tratar de de digerir el peor dato de la producción industrial alemana desde 2009, que ya es decir.

Dice el traductor de Google que «marear la perdiz» se dice en alemán «um den heißen Brei» y no seré yo el que diga lo contrario. No se nada de alemán, aunque sí de los alemanes que dirigen ese extraordinario país y que imponen sus criterios al resto de Europa.

Pues bien, esos dirigentes parecen tan inútiles como aquél Zapatero que negaba la crisis, que decía que no iba con España, con la fortaleza de nuestro sistema bancario (siempre dijo bancario para no hablar de las cajas, supongo). Aquél que lo iba a arreglar todo con el nefasto Plan E, que sirvió para arreglar aceras que no hacía falta reparar.

No sigo por ahí, que me pierdo y les cuento que las aceras en buen estado se reparan más y mejor porque se licitan con el hormigonado de la base y luego no se cambia, así que alguien «distrae» el dinero que si hubiera ido destinado a arreglar una acera en mal estado se hubiera tenido que gastar en echar unas cuantas hormigoneras.

Miren que sabía yo que lo iba a contar. Bueno. En realidad lo que les quiero contar es lo de los «Zapateros» alemanes. No quieren QE ni en pintura. Mantienen que el bache del segundo trimestre en el PIB va a ser ampliamente superado a final de año. Insisten en que la amenaza es la inflación y no la deflación…

Pues eso, que ha salido hoy de nuevo el alemán de turno cargando contra el BCE y su idea de comprar activos a través de un programa denominado ABS que ya está preparado. No hablamos de QE en toda regla, sino de la tímida compra de un papelón que pesa como una losa en los activos de los bancos ahora que se les exigen solvencias a prueba de bombas.

Insisto en que a mí no me parece ni bien ni mal esto de los estímulos a la economía, pero no puedo estar de acuerdo con eso de sentarse a ver los toros desde la barrera. Eso termina en un ejercicio de dontancredismo semejante al que llevó a España al borde de la quiebra y empiezo a pensar que eso es precisamente lo que buscan los alemanes: que la UE salte por los aires.

Por eso, cuando esta mañana salió el horrendo dato de la producción industrial alemana, a nadie en el mercado se le ocurrió decir aquello de «ahora estamos más cerca de una QE». No estamos ni cerca ni lejos. No va a haber QE y eso ha dejado a los mercados noqueados.

Han estado esta mañana como un boxeador sonado, deambulando de un lado a otro del ring esperando a que le cayera la siguiente bofetada:

dax

Y la siguiente bofetada se puede apreciar muy claramente de dónde ha llegado: del otro lado del Atlántico. Como cabía esperar, tras el subidón del viernes algunos han aprovechado que los Europeos no lo tenían demasiado claro para hacer beneficios rápidamente y la apertura en Wall Street ha sido marcadamente bajista con los valores de pequeña capitalización comandando las pérdidas (ya en el último tramo de la semana pasado comandaron las ganancias).

Una lástima, porque los primeros compases de la jornada europea habían sido prometedores pero es lo que tiene dedicarse a marear la perdiz y a la vida contemplativa. Que te zurran por todas partes y pierdes todo lo ganado en la apertura. Suerte han tenido que que no fuera peor aún.

¡¡Alto ahí!! Hay que hacer una honrosa excepción al Ibex. Esa curiosa manía que tiene el selectivo español de hacer las cosas como le viene en gana (mientras le dejan) ha llevado al índice a contener más las pérdidas que el resto de Europa. Pero no se hagan ilusiones. El perfil es calcado pero con otros parámetros.

Al cierre, el Dax avanzó un 0,15%, el FTSE un 0,55%, el CAC un 0,11% y el Ibex un 0,74%.

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