«Defender la unidad de España es de fachas»

07/10/2014

Joaquín Pérez Azaústre.

Risto Mejide, ese hombre sin rostro, de vista impenetrable más allá de la sombra turbia de sus gafas, ha pasado de degollar corderitos cantarines a tener elegantes tertulias de sofá con líderes políticos. La apuesta puede resultar interesante como mero espectáculo grotesco de una pretensión de inteligencia convertida en su protagonismo, como si lo importante no fueran las respuestas del entrevistado, sino cada requiebro del entrevistador, verdadero protagonista de sí mismo, como si los líderes políticos hubieran acudido a entrevistarle a él. Risto Mejide es la estrella con Pablo Iglesias, Pedro Sánchez o Rosa Díez, da lo mismo: también lo sería si entrevistara a Dios, porque según su propia concepción del mundo y sus matices, con esos centelleos de realidad más allá de las frases más agresivas que ingeniosas, lo haría, simplemente, mirándose al espejo.

Como personaje, Risto Mejide me interesa tanto como Jorge Javier Vázquez. Pero el otro día, entrevistando a Rosa Díez, dijo que “defender la unidad de España es de fachas”. La respuesta de Rosa Díez fue menos expeditiva: “Esto te lo tienes que mirar”, como si Risto Mejide, además de presentador, también pudiera ser su propio psiquiatra y tratarse a sí mismo, o su propio profesor de Historia en la EGB, lo que también parece ya difícil, a pesar de su vocación por la divinidad asumida. Que lo diga Risto Mejide importa menos que lo dicho en sí, que tiene tanta miga por su repetición. No es que el tipo sea muy original. Lo ha sido tanto como si, desde un casticismo cavernario, alguien dijera otra barbaridad del estilo, como “Cataluña nos roba”, por ejemplo. Son frases para las que nadie necesita sentarse frente a la pantalla y mirar un sofá: basta acercarse a la barra de un bar y prestar atención a cualquier descerebrado.

Pero claro, en esta situación conviene recordar algunas cosas. Para empezar, que fueron muchos los republicanos que lucharon, también, por la unidad de España. Que uno sea uno facha, de derechas, conservador o tradicionalista parece ser más fácil que otras cosas, porque no hay tanto conflicto en algunos temas esenciales, como este. Sin embargo, en la izquierda, parece que el temor a no cumplir esas pautas impuestas debe decidir sobre la propia conciencia, el razonamiento o el estudio. ¿Quién ha dicho, que para ser de izquierdas, haya que renegar de la unidad territorial de España, estar a favor del aborto total o apoyar la dictadura, por ejemplo, en Cuba de los Castro? ¿Quién tiene, en España, la patente del concepto? ¿Willy Toledo? ¿Modenero? ¿Risto Mejide?

Venga, no jodas. Ni siquiera las memorias de Manuel Azaña son perfectas, y nos muestra la pequeña soberbia de un hombre ciertamente brillante, con un volumen ético en sus observaciones de una época, pero que también fue dueño de sus propios errores: entre los que no estaba, dicho sea de paso, apoyar la independencia catalana. Tampoco Antonio Machado, que en una carta -publicada- a Pilar de Valderrama, su Guiomar, denunciaba el egoísmo de algunos independentistas catalanes, por procurar solamente el beneficio particular de su causa, en lugar de buscar la supervivencia de la República.

Todo esto es historia también de Cataluña y de la izquierda. Después de tantos años, sigue habiendo gentes partidarias de titulares gruesos, afirmaciones toscas, esas grietas abiertas con manipuladoras falsedades. No, no se es facha por defender la unidad de España. Y tampoco se es progresista por apoyar el independentismo, como vemos cada día en Cataluña. ¿O es que Artur Mas es un prototipo de insurgente libertario? Todos los diálogos son válidos, en la barra del tiempo, anclada en la taberna, o en cualquier sofá. Pero el disparate sostenido desde la intransigencia, provocada quizá por la osadía crecida en las carencias intelectuales de algunos interlocutores, es un mal endémico español; y al parecer, por lo que estamos viendo, también un poquito catalán.

¿Te ha parecido interesante?

(+6 puntos, 6 votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.