Cuando cada día los analistas se empeñan en trasladar al público aquello de que «ha sentado mal tal o cual dato» o que «Francia y Alemania están bastante peor de lo que nos esperábamos«, no deja de ser una cuestión de «fe estadística«. Habrá quien convencido por esas explicaciones suelte lastre y habrá a quien todo eso le suene a chino y muy lejano.
En cambio hoy es uno de esos días en los que casi no hay que explicar nada. La palabra que todo lo explica se llama ébola y mientras ha sido una pandemia localizada en el África Negra, las bolsas ni se han inmutado. Nadie ha atribuido hasta ahora ninguna caída, y miren que llevamos unas cuantas, a que van más de 3.000 fallecidos en África.
Pero se ha contagiado una persona en Europa, en España por más señas y escarnio, y resulta que eso sí tiene consecuencias en las Bolsas. «Es que si hay ébola en España no van a venir turistas«. Primera y clara explicación del miedo y, por una vez, verdadera. Alarmista y posiblemente infundada, pero verdadera. Si se percibe que venir a España puede suponer el mínimo riesgo de contraer el ébola, descuiden que no va a venir ni El Tato.
Y en estas circunstancias, las acciones de todas las empresas relacionadas con el turismo sufren lo indecible, encabezadas por Iberia-IAG pero sin limitarse a la bolsa española. Tour operadores y aerolíneas en general, empresas hoteleras o de alquiler de coches no han tenido precisamente un buen día. «Si hay ébola en Europa va a haber menos movimiento» y otra vez es verdad. Posiblemente no es razonable la primera parte de la frase, pero la conclusión es tan cierta como que usted me está leyendo en estos momentos.
Pocas veces hay una «verdad total» que sirva tan bien a los intereses de quienes desean ver las cotizaciones un poco más abajo para «ajustar los multiplicadores«, que dicen los pedantes. Ocurrió con el terremoto / tsunami japonés y la posterior crisis nuclear y nos puede servir de ejemplo. Unos cuantos días de meter miedo y luego, al saco de lo olvidado a pesar de que Fukushima seguía en peligro…
Incluso, tengo yo hoy serias dudas de que todo se deba atribuir al caso de contagio de ébola en España. Sería de aplicación en la primera parte de la jornada, sería la explicación al gap bajista en la apertura, pero cuando el mercado estaba intentando la recuperación volvió a caer a plomo. ¿El ébola?
Ya lo ven. Hoy han pasado más cosas y fundamentalmente una muy importante: Jens Weidmann, el jefe del Bundesbank, se ha despachado a gusto contra el BCE en las páginas del Wall Street Journal. No ha limitado el sobradísimo jefe del Bundesbank sus críticas a Mario Draghi, que los franceses también han llevado lo suyo y el propio FMI ha salido trasquilado en sus peticiones de rebaja de impuestos en Alemania.
Desde hoy es oficial el no alemán a todo, incluso a lo que ya está en marcha y eso no es el ébola. Muy cierto que al comienzo de la sesión, el ébola hizo estragos, pero hay que darle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Y Weidmann se ha pasado tres pueblos en opinión de los mercados.
Y no puedo dejar de compartir con ustedes la desazón que tengo respecto del lamentable asunto del contagio de la enfermera (vayan desde aquí mis mejores deseos para esta mujer) y, sobre todo, de la gestión de todo el protocolo. Hoy más que nunca se hace cierto el horroroso dicho francés que reza «Afrique commence dans les Pyrénées«. Alguien debería dimitir y, si no dimite, alguien debería poner a alguien de patitas en la calle. Es lo mínimo después de las «explicaciones» de anoche…
En fin, que con la excusa que el «agujero» español ha hecho en el protocolo de asistencia a los enfermos de ébola, los mercados se han despachado con una caída de las potentes. Al cierre, el Dax se dejó un 1,34%, el FTSE un 1,04%, el CAC un 1,81% y el Ibex un 2,02%.

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.