Hombre, pues si bajan las aerolíneas, las empresas hoteleras, los tour operadores y las centrales de reservas, va a ser que el turismo se siente amenazado. ¿Por el ébola? Puede que sí, que estas cosas son de reacción muy espectacular, pero me temo que hay algo que subyace y es que tienen más miedo a la nueva crisis que se nos viene encima.
Porque hoy, por ejemplo, los sectores de automóviles y tecnología han sido los peores con diferencia en los mercados europeos y esos sí que no tienen nada que ver con el ébola, al menos hasta donde las entendederas de este servidor le permiten llegar. Todo será que alguno de esos programas televisivos donde se está jugando a hacer espectáculo de todo esto me saque del error…
¿Entonces, el temor es real o infundado? Pues miren ustedes por dónde, es absolutamente real, pero no al ébola. Los mercados, muy listos ellos, vienen pregonando una cosa y haciendo otra desde hace tiempo. Vienen anunciando la inminente QE europea y los poderosos vendiendo acciones a mansalva, de forma que los mercados se han mantendido «más o menos» hasta que esto es demasiado evidente.
Y lo que pone de narices a todo el mundo ante lo que está pasando son las declaraciones del Jens Weidmann en el Wall Street Journal ayer. Califiqué ayer al jefe del Bundesbank como «sobradísimo». He vuelto a releer la entrevista y voy a ir un poco más allá. Este tipo no habla, pontifica. Va de mesiánico y se cree a pies juntillas que es el salvador de Europa.
Al margen de todo lo anterior, es deplorable que este caballero, por decir algo, ponga a Mario Draghi, en teoría su superior, a los pies de los caballos de semejante forma. Es más, no es un caballero ni por asomo. Sus actitudes son más propias de un chulo de barrio de mala muerte y encima cobarde, de esos que va por la espalda. Él sabrá lo que hace, pero tiene toda la pinta de que o se sabe intocable o sabe que tiene los días contados y así tiene una excusa para explicar su fulminante cese. Me temo que la realidad se acerca más a la primera opción que a la segunda.
Pero lo peor es que mientras este personaje se dedica a segar la hierba al BCE, su país, Alemania, en el que la institución que preside tiene un peso innegable y una influencia más que notable en las políticas económicas (este sujeto era el asesor económico de Ángela Merkel), ha enfilado la cuesta abajo y parece ir sin frenos.
Cada nuevo dato es un nuevo paso atrás como consecuencia de la inaudita política seguida en los últimos años, consistente en ahogar a la mano que te da de comer. Con todos los demás en crisis y con fuertes ajustes impuestos desde Berlín directamente y no desde Bruselas, ¿dónde van a vender sus coches? Una miopía tan enorme no puede ser fruto de la casualidad, de lo que derivo obligatoriamente que quieren otra crisis y la quieren por algo. ¿Romper el euro? Vaya usted a saber.
De momento, el Dax ha llegado al punto en el que nos jugamos todos cosas de «palabras mayores»:
Con la media de 200 sesiones ya por encima de la de 50 días, traspasar la barrera roja sería, directamente, considerar que el mercado ha entrado en tendencia bajista. Así de simple. Máximos decrecientes y, desde ese momento fatídico, mínimos decrecientes. eso es lo que se juega el mercado.
Eso y no el ébola es lo que está pasando en el mercado. No se vayan a creer lo del ébola y en el primer rebote piensen que como ya ha pasado el peligro se puede volver a entrar. Si se pierde esa zona, nada de entradas alcistas hasta que no pasen muchas cosas, pero que muchas.
Pero, claro, es más fácil echarle la culpa al ébola. Y además hay que explicar mucho menos y la gente se queda mucho más convencida. ¿Por qué contar la verdad?
Al cierre, el Dax se dejó un 1,00%, el FTSE un 0,21%, el CAC un 0,97% y el Ibex un 0,88%. El ébola. No me hagan reír…
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