Cinismo

10/10/2014

Josep M. Orta.

El Ébola ha llegado a Europa y todo el mundo a correr. La sanidad de los recortes se ha puesto a temblar, los médicos tratan de hacer milagros y los políticos, unos, aseguran recibir felicitaciones por la actuación y otros se atreven a culpar a la víctima. Aquí nadie dimite pese a las denuncias de carencias, improvisación, falta de preparación especializada para atender casos como este. Si no fuera por la seriedad del tema, valdría decir aquello de “muerto el perro, muerta la rabia”, ¿verdad excalibur?

Cómo el Ébola ha llegado a Europa y a los Estados Unidos ahora los laboratorios farmacéuticos se apresurarán en investigar los medicamentos que pueden curar esta enfermedad. Los laboratorios son empresas que invierten en investigación para rentabilizar sus resultados (y a veces hacer su agosto, ¿se acuerdan de la gripe A). Cuando el sida sólo se cobraba la vida de la población africana nadie se molestaba en buscar soluciones al problema. Sólo loables instituciones sociales trataban sobre el terreno de paliar la situación con una alarmante falta de medios y medicamentos. Cuando la pandemia se extendió a otros continentes cuyos habitantes tenían posibilidades económicas para sufragar los medicamentos, muchos se pusieron las pilas para encontrar remedio a la enfermedad.

Hasta ahora nos mirábamos la mortandad del Ébola desde la distancia y sin tomar más medidas (pese a los llamamientos de la población afectada) que misericordiosas –e inútiles- muestras de compasión, al fin y al cabo investigar esta enfermedad no era rentable. Pero la situación ha cambiado y seguramente se empezará a trabajar en tema.

Eso sí, soluciones pocas y las autoridades se limitan a hacer llamamientos a la tranquilidad, que dicho de otra manera viene a significar que “los creyentes empiecen a rezar”, por que no sabemos como se ha contagiado la enfermera, si durante unos días ha contagiado a más personas bien en su contacto con los sanitarios, bien durante los días que ha llevado una vida normal.

Por otra parte, siempre se había dicho (y evidentemente no soy médico) que cuando hay problemas se acuda al médico. Por eso no deja de sorprender que numerosos anuncios televisivos publiciten remedios para el colesterol, para el adelgazamiento… Es una peligrosa invitación a automedicarse, pero estamos en crisis y la sanidad pública ya no da más de sí.

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