El funambulista sin red

15/10/2014

Miguel Larrañaga. De repente, han mirado hacia abajo y se han dado cuenta de que caminan por un alambre y sin red de seguridad. Las Bolsas son a día de hoy un funambulista sin red.

Hasta ahora existían dos redes para el funambulismo en el mercado. De una parte la física, consistente en la QE americana, la «barra libre» de liquidez que la Fed puso a disposición del sistema para evitar su colapso primero y para reanimarlo despues. De otra parte, existía la red psicológica de una posible QE en Europa, largamente insinuada desde el BCE.

Pero la red física va menguando sus dimensiones mes a mes y ya no abarca todos los ángulos de caída de un funambulista que, además, ha perdido seguridad por el simple hecho de que ya no cuenta con la red psicológica de la QE europea. Alemania la bloquea y, mientras no se demuestre lo contrario, nadie va a plantar cara a los alemanes y a imponer otro criterio, por mucho que sean más los que quisieran hacer las cosas de otra manera.

Lógicamente, el funambulista va dando tumbos sobre el alambre y solo los movimientos con la percha le mantienen en un frágil equilibrio. El público está en un «uy» constante y el que más y el que menos empieza a retirarse de la escena porque no quiere ver un desenlace que parece anunciado.

En otras palabras, hoy ha corrido sangre en el mercado y se ha producido un «sálvese quien pueda» en toda regla al que se le han puesto todo tipo de excusas y sobre el que se intentan todo tipo de explicaciones. Que si la Bolsa griega se ha desplomado por temor a que su rescate termine precisamente con otra crisis arreciando y termine de hundirles. Que si el petróleo se desploma y arrastra la cotización del sector energético. Que si las farmacéuticas y tecnológicas están de capa caída.

Y todo es cierto, pero es la consecuencia última de la cerrazón alemana, de la inutilidad de la UE y de las palabras vacías, cuando no mentirosas, del BCE. Ahora van a pagar los de siempre por las culpas de otros. Vamos, como siempre.

Las cifras macroeconómicas europeas dan pavor, la inflación está en el límite inferior de lo razonable y la situación se parece cada vez más a la que provocó 20 años de crisis en Japón. Pero ya se sabe que nadie escarmienta en cabeza ajena…

Desde el punto de vista técnico, la confirmación de la ruptura del HCH del Dax alemán ha sido la auténtica espoleta de las caídas, al constatarse que desde el otro lado del Atlántico no van a venir esta vez a rescatarnos. Bastante tienen con lo suyo y, además, alucinan con lo que ven en Europa y no entienden cómo es posible que nadie tome cartas en el asunto.

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Recuerdo que cuando arreciaba la crisis en torno a los rescates y reinaba la incertidumbre sobre si habría un segundo o tercer rescate a Grecia a la vista de que el primero no había servido para nada, Obama, habitualmente poco dado a meterse en camisas de once varas cuando se trata de Europa, dijo textualmente que «los líderes europeos se están comportando como unos irresponsables» tras una Cumbre Europea en la que no se logró avanzar un milímetro. Pues eso, que lo vuelva a decir.

No es que después se hayan comportado mucho mejor, pero ahora mismo el mundo tiene claro que Europa va a meter a toda la economía mundial de nuevo en un agujero del que ya veremos cómo se sale. Francia porque no hace nunca lo que tendría que haber comenzado a hacer hace ya muchos años; Italia porque son los maestros en el caminar al borde del precipicio y está vez parece que se van a caer; Alemania porque no ha sabido ni sabe manejar una crisis que debió prever; España porque no ha aprovechado la crisis para lo que realmente hacía falta; Gran Bretaña porque está permanentemente chantajeando a sus socios, los…

Aquí no se libra nadie, porque incluso el que lo haya hecho todo bien nunca le ha parado los pies a Ángela Merkel, así que en el pecado lleva la penitencia. Y eso por no hablar de las instituciones comunitarias, que nos cuestan un ojo de la cara y ya ven la influencia y capacidad de intervención que han tenido a lo largo de toda la crisis. Cero pelotero y me quedo largo.

Todo ello propicia el hundimiento de los mercados europeos, al menos hasta que alguien diga algo y los que mandan decidan tomarlo como excusa para recuperar niveles. Porque en las últimas ocho sesiones se ha producido un sensible aumento del volumen y no parece que el perfil del comprador sean precisamente los particulares…

Al cierre, el Dax perdió un 2,87%, el FTSE un 2,83%, el CAC un 3,63% y el Ibex un 3,59%. Y luego tenemos a algunos sacando pecho porque «España lidera el crecimiento en Europa«. Con el paro creciendo y la prima de riesgo subiendo de nuevo, a mí se me caería la cara de vergüenza. Seguramente por eso me quedé en plumilla y no me hice político…

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