El selectivo de la Bolsa española es uno de los que ha llevado la peor parte en la jornada de hoy por factores que han agravado algo la situación de extrema debilidad, cercana al pánico, que se ha adueñado de los mercados.
En primer lugar, España ha dejado de ser percibido como un destino de inversión sin apenas riesgo. En cuanto las cosas se ponen un poco complicadas, el capital se vuelve mucho más selectivo y comienza a huir de las posiciones más «volátiles». De esta forma, la prima de riesgo, que hace unos días apenas si sobrepasaba los 120 puntos de diferencial con respecto al bono alemán, se mueve en torno a los 165 puntos básicos.
Pero lo que es peor es que el Tesoro no ha conseguido llegar al objetivo máximo de la colocación de deuda de hoy, por primera vez en mucho tiempo. El tope eran 3.500 millones y se ha quedado en poco más de 3.200. No es preocupante, pero sí sintomático.
También es muy definitorio de la renacida desconfianza del dinero hacia nuestra deuda el hecho de que la demanda de bonos ha sido de sólo 1,6 veces para el vencimiento a 2024 y de 1,3 para el correspondiente a 2028. De las más bajas que se han observado en bastante tiempo.
La mayor parte de los expertos subraya que de nuevo se están notando un recrudecimiento de las tensiones hacia los «periféricos» como consecuencia de la cada vez más extendida idea de que la fragilidad del gobierno griego está poniendo en riesgo su mantenimiento en el programa de rescate.
A pesar de que haca ya mucho tiempo que nadie hace paralelismos entre la situación de Grecia y la de España, los mecanismos «automáticos» permanecen en el ánimo de los que manejan los flujos de dinero. De hecho, la Bolsa de Lisboa ha vivido otra de esos días para olvidar con una caída superior al 3% y el Mibtel italiano también ha caído por encima del 1%.
Son las cosas del mecado. A pesar de que todo el mundo coin cide en que los mayores problemas macroeconómicos están en este momento en Francia, el CAC 40 suaviza las pérdidas. Y aunque la situación de Alemania empeora a ojos vista, el Dax es capaz de terminar en positivo. En cambio, para la recuperación española todo son halagos que quedan simplemente en eso. A la hora de la verdad, es un país periférico en el que no se puede confiar en momentos delicados.
Al cierre, el Dax alemán logró avanzar un 0,13%, en tanto que el FTSE perdió un 0,25%, el CAC un 0,54% y el Ibex un 1,72%
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