La factura de la luz sufrirá una “volatilidad brutal” desde enero

21/10/2014

Luis M. del Amo. Las compañías comenzarán a cobrar el precio de la electricidad por horas a comienzos del año.

La factura de la luz estará sometida a enormes oscilaciones desde enero. Ese mes, las comercializadoras de electricidad comenzarán a trasladar a sus clientes al nuevo sistema de tarifa por horas. La nueva tarifa supondrá que los consumidores sentirán en su factura la “brutal volatilidad” que caracteriza la variación de precios en el mercado mayorista español de la electricidad.

Un tercio del recibo de la luz recoge realmente el consumo que realizan los hogares. Los otros dos tercios se dedican a pagar el transporte y la distribución de la electricidad, así como las famosas primas o subvenciones a las renovables, junto a las ayudas concedidas para asegurar el suministro a las islas.

La “brutal volatilidad” que auguran los expertos se trasladará sobre esa tercera parte del recibo que se dedica realmente a pagar el consumo. A partir de enero, las compañías comenzarán a trasladar a sus clientes al nuevo sistema de facturación. Fuentes del sector calculan que el traslado será rápido y que en los primeros compases, las compañías moverán a “cientos de miles de clientes” hacia el nuevo sistema de tarificación. Aunque hay quien tiene ya instalado el contador capaz de discernir por tramo horario, sin embargo, la facturación por horas no se comenzado a aplicar todavía.

Para las compañías, la adaptación está resultando muy ardua debido a la dificultad de cambiar el sistema de facturación y adaptarlo a la posibilidad de que los precios cambien unas 8.000 veces al año debido al nuevo sistema de tarificación por horas. En la Unión Europea, España es el cuarto país en instalar los nuevos contadores. Pero es el primero en utilizar la nueva tarificación por horas, por lo cual la incertidumbre es, añaden estas fuentes, “muy grande”. “España es un laboratorio”, agregan.

La tarifa horaria está suponiendo un enorme esfuerzo de adaptación de las empresas eléctricas. Sin embargo, ofrece también oportunidades. En este sentido, algunas empresas están lanzando ya tarifas fijas que reparten en partes iguales el gasto de todo un año, en forma de cuotas mensuales. También se espera que las compañías adapten su oferta a las posibilidades que ofrecen los nuevos contadores. Así, se espera que las empresas lancen planes de precios que abaraten el consumo en determinadas horas del día, tal y como hicieron en un principio las compañías de teléfonos móviles. El negocio se centrará además en servicios añadidos como el mantenimiento o seguros, y en el lanzamiento del vehículo eléctrico, que se impondrá a pesar de su lento desarrollo.

Márgenes pequeños, mala reputación

Las eléctricas españolas son las terceras peor valoradas de la Unión Europea (UE). Aun así, y a pesar de la carestía de la electricidad en España, este es un negocio que deja muy pequeños márgenes comerciales, entre un 2,5% y un 3%, según estas fuentes. Y ello a pesar del alza en los precios sufrida por los consumidores españoles, de entre un 30% y un 40% en los últimos tres o cuatro años.

Aun así, estas fuentes calculan que el margen comercial de las eléctricas se reduce a unos 20 euros anuales por cada 500 euros de consumo eléctrico. Por este motivo, cualquier problema, como una factura impagada, provoca que la compañía pierda dinero con estos clientes. Ante esta situación, el reto para las eléctricas en los próximos años se deriva de una ganancia en eficiencia, transformando su operativa, afirman.

Algunas empresas han comenzado la estrategia para robar clientes a algunas de las 150 comercializadoras de electricidad que operan en España. Sin embargo, debido a los pequeños márgenes, la realidad es que el único ahorro para el consumidor proviene de una bajada de la potencia contratada, algo que están llevando a cabo muchas familias.

Interés inversor

Según estas fuentes, en este momento los inversores extranjeros muestran mucho interés por las eléctricas españolas. En estos medios, se descartan nuevos cambios regulatorios. Y se afirma que la reforma eléctrica del Gobierno –que ha supuesto un varapalo para los beneficios de las eléctricas– tiene como consecuencia positiva que ahora todo el mundo sabe a qué atenerse.

Otra consecuencia positiva de la última reforma energética –y de las últimas subidas de la luz– es que el déficit de tarifa se ha reducido casi a cero, según estas fuentes. En los últimos años, este déficit venía aumentando a ritmo anual de en torno a 5.600 millones de euros anuales.

El Gobierno ha rebajado las ayudas que recibían los productores de energías renovables. Sin embargo, a pesar del ruido que genero la reforma en el sector, lo cierto es que ninguna empresa de este sector ha quebrado. Eso sí, muchas han perdido dos tercios de su valor, aseguran en dichas fuentes. En el caso de las grandes empresas, estas han podido resistir porque estaban muy diversificadas y obtenían buena parte de su beneficio fuera de España.

El gas, un mercado en expansión

En cuanto al gas, este es un sector bastante menos competitivo que el de la electricidad. En la práctica, no existe un mercado mayorista del gas en España, y el negocio se reparte entre unos pocos agentes: Gas Natural Fenosa, con un 60% del mercado, Endesa, Iberdrola y poco más.

En el caso del gas, los márgenes no llegan tanto por la eficiencia de las compañías que lo comercializan, como por su habilidad para comprar gas a buen precio y después revenderlo más caro.

Sin embargo, el mercado del gas es todavía es un mercado en expansión. Y cada año se producen entre 40.000 y 50.000 nuevas altas. Es un negocio que está aún en crecimiento, concluyen.

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