Que no hombre, que era para abajo…

27/10/2014

Miguel Larrañaga. El día después de los test de estrés hizo las delicias de los que mandan en el cotarro. Tras un amago al alza que hizo que los índices de cotado abrieran con unos huecos espectaculares, todo emprendió el camino hacia el Sur dejando compuestos y sin pareja a quienes pensaban que los exámenes del BCE servirían de revulsivo.

No suelo publicar gráficos de los futuros de los índices europeos, pero hoy es el día de cambiar esta costumbre para que vean mejor de qué estoy hablando:

FDAX

Es el futuro del Dax y el engaño del día se ve muy claro en su gráfico. Este futuro abre a las ocho de la mañana mientras que el índice de contado abre a las nueve, por lo que lo que ocurra entre las ocho y las nueve es vital para cómo habrá el mercado alemán y, por añadidura, el resto de Europa.

Y hoy, entre las ocho y las nueve a duras penas pudo contener la euforia. En los primeros compases, en apenas un cuarto de hora se metió ochenta puntos de subida respecto del cierre del viernes y allí se decidió a esperar al contado. Lo que vimos a continuación es la mejor representación posible de una trampa para incautos. Quien al ver el subidón del futuro pensara que había que subirse al tren alcista, se equivocó de cabo a rabo.

¿Se lo pensaron mejor? Pues en realidad no. Simplemente prepararon el terreno para vender lo suyo a primera hora el mejor precio. Vean si no las aperturas de los bancos que han aprobado en los test de estrés. Todas con buen hueco al alza y ahí pillaron bien a los incautos que se decidieron a comprar con la noticia.

La lógica bursátil funciona al revés y deberíamos saberlo ya todos. Los que mandan compraron hace días con el rumor y hoy han vendido a troche y moche con la noticia, al tiempo que abrían cortos inmisericordes contra algunos bancos italianos, buscando una ganancia rápida pero segura. Llegaron a tirar sus cotizaciones hasta en un 20%, lo que precipitó la urgente prohibición de los cortos en algunos valores.

Pero es que además, el engaño salió redondo gracias al IFO, que certificó que la economía alemana está más bien para pocas alegrías, y al resultado de las elecciones brasileñas, donde ha ganado justo quien era peor vista por los mercados. Dirán que esto nos habrá afectado poco y quien piense así debería hacer un ejercicio muy sencillo: buscar la cotización en Wall Street de las empresas brasileñas que allí cotizan. Si no lo consiguen, busquen en el Latibex. El trallazo que se han llevado ha sido de impresión.

El caso es que lo que había aparentado comenzar al alza, pronto se convirtió en bajista y casi termina por convertirse en extremadamente bajista. Y eso que los test de estrés salieron muy razonablemente. No quiero pensar qué hubiera pasado en otro caso. Lo que sé es que entre máximo y mínimo del Futuro del Dax hay 261 puntos sólo en la sesión de hoy. y no fueron más porque en Wall Street las cosas estuvieron mucho más moderadas.

Al cierre, el Dax perdió un 0,95%, el FTSE un 0,40%, el CAC un 0,78% y el Ibex un 1,39%. Por cierto, no dejen de ver el horror de vela que ha dejado hoy el Ibex. Es lo que se suele denominar una «envolvente bajista» de libro.

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