La actual no es una etapa fácil para las petroleras, con el crudo Brent (referente en Europa Occidental) en el umbral de los 85 euros por barril, frente a los 113 dólares a los que ha cotizado este año. Una tendencia a la baja que se repite en el West Texas (referente en Estados Unidos), y que no es previsible que gire de forma significativa a corto plazo, tanto por loa datos de la demanda como de la oferta.
No parece importar que algunos países de la OPEP intenten consensuar medidas en la cumbre que celebrará este mes de noviembre, encaminadas a hacer sucumbir la tecnología del fracking, que está detrás, junto a otros factores, de la tendencia a la baja de la cotización del crudo, pese a los riesgos geopolíticos de algunas de las principales áreas productoras, desde Oriente Medio a Rusia. Aunque también se confirma que las maniobras del cartel va perdiendo fuerza frente a la fuerza de otros productores.
Si bien en los resultados del tercer trimestre no va a quedar reflejada al 100% de la caída de los precios, como se está mostrando en otras empresas del sector, los pronósticos señalan que los resultados de Repsol de los nueve primeros meses del año, que se anunciarán el 6 de noviembre) podrán compensar esa parte del efecto hundimiento con otros aspectos positivos. Uno de ellos es el aumento de la producción, al que se une la recuperación parcial de la aportación de Libia, así como la mejora de los márgenes del refino. La energética cotiza a 17,8 euros por título, pero se mantiene negativa en el año.
Y otro factor que suma es la reducida deuda, no sólo en lo que respecta a resultados por el bajo impacto de los costes financieros sino también por la capacidad que la pronostica el mercado para acceder a inversiones, por más que ahora se cuestionen los proyectos en los que un precio del barril en el entorno de los 75 dólares no los haga rentables a medio plazo.
La empresa que preside Antonio Brufau logró en el primer semestre del año un beneficio neto de 1.327 millones de euros, con una subida del 47% respecto al mismo periodo de 2013, debida, entre otros factores, a la marcha de los negocios de la compañía y a la gestión del acuerdo por la expropiación de YPF. En este periodo se logró compensar la parada en Libia con la incorporación de nueva producción en el área upstream.
Durante el semestre, Repsol alcanzó un acuerdo de compensación por la expropiación de YPF y recibió de la República Argentina bonos soberanos, que fueron vendidos a JP Morgan por casi 5.000 millones de dólares. Además de la venta de los bonos, Repsol se desprendió de la participación del 12,38% que mantenía en YPF por la que obtuvo otros 1.300 millones de dólares.
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