La investigación, con la minuciosidad marca de la casa, de la Cátedra de Empresa Familiar del Iese sobre estas compañías, se ha plasmado en el trabajo «100 familias que cambiaron el mundo. Las empresas familiares y la industrialización». La obra, editada por la Fundación Jesús Serra, analiza la empresa familiar básicamente desde dos puntos de vista: su adaptación y su contribución a la economía desde la industrialización.
El profesor Josep Tàpies, titular de la Cátedra de Empresa Familiar de la escuela de negocios, ha dirigido la investigación, junto a la profesora de Historia e Instituciones Económicas Elena San Román y la estudiante de doctorado de la Universidad Complutense Ágeda Gil López.
Para llevar a cabo la investigación, se recopiló la historia de cien empresas familiares, tanto europeas como estadounidenses, con de más de un siglo de recorrido y operativas en el momento de hacerse el trabajo.
Entre las empresas familiares centenarias estudiadas, figuran varias españolas, como Grupo Osborne, Mahou, FCC, La Farga Group o Grupo Catalana Occidente.
A partir del análisis de la trayectoria de estas cien empresas originarias de diferentes países, se llega a la conclusión de que el espíritu de conservación del negocio es la principal aportación de la empresa familiar a la industrialización de las economías en las que opera. Pero esa voluntad de conservación es lo que ha llevado a la empresa familiar por la senda de la innovación, desmontando el tópico del inmovilismo de estas compañías.
Josep Tàpies insiste en que “precisamente esta voluntad de preservación del negocio ha supuesto un potente motor que ha favorecido y estimulado la innovación en el ámbito de la empresa familiar”. Y que esto desmiente esa visión ampliamente extendida de este tipo de empresas como organizaciones con poca tendencia a adoptar actitudes innovadoras.
El trabajo de investigación subraya el carácter positivo del término “conservador” que tradicionalmente se ha asociado a las empresas familiares y se desmarca de su acepción negativa que, erróneamente, ha tachado este tipo de compañías como organizaciones poco menos que obsoletas.
Y subraya que “existe una relación directa entre la longevidad de la empresa y su innovación”. “Las empresas familiares que son longevas lo son porque han innovado, ya sea mediante un cambio disruptivo o una evolución gradual”, insiste la investigación sobre cien empresas familiares centenarias.
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