Ya les contaba ayer que en el mercado aquello de «acuerdo unánime» había causado más de una sonora carcajada y que se empezó en este mismo instante la apuesta para acertar cuanto tardaría algún alemán relevante en salir con los pies por delante.
Pues hoy lo tenían aún más claro y han vuelto a recapitular para darse cuenta de que nada y lo que dijo ayer Draghi viene a ser todo lo mismo. Hace tiempo que vengo diciendo que este tipo a veces me parece un auténtico charlatán y otras veces me parece un genio y que no le veo el término medio, pero que el mercado parece haberse dado cuenta por fin de que nada de lo que lleva anunciando desde hace más de un año se ha llevado a cabo seriamente y que lo que se ha puesto en marcha finalmente han sido «versiones light» pasadas por el tamíz alemán.
También hace ya mucho tiempo que sugerí que el único camino posible para Mario Draghi es la dimisión. A él le va a culpar todo el mundo cuando entremos de nuevo en recesión en la Eurozona y de lo que va a ser culpable es de no haber podido hacer nada y haberlo aguantado sin más. Con un poco de dignidad, debería haberse marchado hace ya meses cuando el Bundesbank comenzó a jugar a la contra.
Pues bien, el mercado dice ahora que lo del anuncio de estímulos de momento solo es otra treta más para ganar tiempo y que entre tanto desde el BCE nada se hace para combatir el auténtico problema, que no es otro que la inexistencia de crédito. El sistema financiero viene diciendo que no hay demanda solvente y se empieza a sospechar que lo que no es solvente es el sistema financiero.
Los test de estrés han vuelto a poner sobre la mesa que demasiadas entidades siguen tocadas del ala y encima nuestro amigo de la EBA echa leña al fuego restando credibilidad a las pruebas. Pues eso, que las cosas se han puesto duras contra los bancos en el mercado y ya saben lo que pasa cuando las cosas están así: el que más sufre es el Ibex.
Pero no es banca todo lo que reluce y hoy ha tenido un brillo destacado Vladimir Putin, el presidente de Rusia, que ha ordenado a sus tanques penetrar en Ucrania y ya veremos con qué excusa y, sobre todo, con qué resultado.
Yo me hago una composición de lugar de estas de colmillo retorcido y resulta que si quiero tocar las narices bien tocadas, ahora es el momento. La llegada del frío pone a Putin en posición dominante respecto a todos los demás. Podría decir incluso que los tanques van destinados a preservar la seguridad del gasoducto que lleva el gas a Alemania mientras se posiciona militarmente para conseguir el ansiado «protectorado» en las zonas rusófonas de Ucrania..
Ha demostrado sobradamente que las sanciones le importan un carajo y que no tiene ningún problema en hundir su economía por esta causa si a cambio puede exhibir en su palmarés otro «triunfo territorial» en las repúblicas ex-soviéticas. Su idea de una Rusia fuerte se basa más en hacer su santa voluntad en Ucrania que de que el pueblo tenga para comer y lo peor es que las estadísticas le dan la razón y una amplia mayoría de rusos quieren esta «Rusia fuerte«.
Así que cuando Ucrania ha informado de que más de 30 tanques rusos se han adentrado en su territorio, nadie ha dudado que ha comenzado la ofensiva de las ofensivas en Ucrania y que Putin va a seguir hasta el final.
¿Sanciones? A él le resbalan y a la economía alemana la destrozan. La diferencia es que Putin no tiene opinión pública a la que rendir cuentas porque ha laminado cualquier rastro de oposición, mientras que a Merkel sí le van a pedir explicaciones.
Total, que el mercado ha creído a este loco capaz de hacer lo que sea en Ucrania, ha visto que es viernes y ha pensado aquello de «cualquiera se queda comprado«, así que aprovechando que estaban zurrando ya la badana a los bancos hemos ampliado un poco el radio de actuación de las ventas y al final se ha generalizado.
Y menos mal que Wall Street está en máximos históricos y eso alivia un poco la tensa situación del mercado, pero las Bolsas europeas están cada vez con menos ganas de cualquier cosa que no sea hundirse a plomo.
Para colmo, como puede verse en el gráfico del Dax, la apertura en Wall Street fue a la baja y eso terminó de dar la puntilla a los índices europeos desde las dos y media de la tarde.
Al cierre, el Dax perdió un 0,91%, el FTSE ganó un 0,24%, el CAC se dejó un 0,89% y el Ibex, hasta las trancas de bancos, bajó un 1,32%.

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