¿Alguien escucha a Davos?

07/11/2014

Maite Vázquez del Río.

Lejos de la parafernalia que se gastan los grandes magnates, empresarios, políticos y expertos del planeta que se reunen una vez al año en Davos, en el famoso Foro, esta institución nos tiene acostumbrados a realizar un informe sobre las principales preocupaciones que regirán el mundo cada año. Las previsiones de 2015 recogidas en el Informe ‘Panorama sobre la Agenda Global 2015’ vuelve con sus académicos riesgos, incorporando por primera vez el temor que suscitan los crecientes nacionalismos y el aumento de la competencia geoestratégica.

Fuera de lo novedoso el paro y la desigualdad siguen ocupando los primeros puestos en la preocupación de los más de 1.800 expertos de la red de consejos de la Agenda Mundial del del Foro Económico Mundial.  Y es que preocupa el estancamiento de los salarios, con el que se amplía el círculo vicioso de arraigada desigualdad. En gran parte alimentado por las débiles perspectivas de crecimiento y creación de empleo. También siguen preocupando la política y el medio ambiente, pero menos.

Sobre los nacionalismos y competencia geoestratégica el informe nos desvela que está aumentando la fragmentación de las políticas internacionales, una reacción contra la globalización entre las poblaciones. En este punto habría que preguntarse lo de si la Unión Europea es realmente tal Unión, al igual que nos ocurre en España con Cataluña. Pero el Foro, claro está, no sale de sus generalidades y obvia lo concreto.

Muchas de estas preocupaciones se deben -lo dice el Informe de Davos- a la falta de liderazgo, una preocupación que si en 2014 se encontraba en el séptimo puesto ahora ha escalado al tercero, justo detrás del desempleo y la desigualdad. En la ‘encuesta’ se concreta que precisamente esa crisis de liderazgo blogal afecta a la mayoría del resto de las preocupaciones. Y todo porque «las naciones y sus líderes buscan soluciones en solitario, con retórica nacionalista y los viejos paradigmas del juego de poder geopolítico». El informe no señala a nadie, pero al leer afirmaciones como la anterior ¿por qué pensamos inmediatamente en Alemania?

Precupan más cosas, como la contaminación o los fenómenos meteorológicos… pero lo cierto es que lo que resulta a todas luces inexplicable es que conociendo hacia dónde nos dirigimos, informe tras informe, año tras año, nadie salga con alguna recomendación, con alguna intención de que se quieren cambiar las cosas. Evidentemente, a algunos, tal vez a los mismos que asisten al Foro de Davos, no les interesa que las cosas cambien, porque a ellos les va bien. ¿Entonces para qué sirven estos informes? ¿Les gusta escucharse a sí mismos?¿O nadie les escucha, ni los líderes políticos?

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