En esta sociedad convulsa la frivolidad eclipsa lo esencial, priman los efectos especiales frente al contenido, la fotografía sobre la palabra, contemplar frente a comprender y el espectáculo sobre la reflexión. El predominio de la personalidad y las formas sobre los temas y el fondo es incuestionable. Los asuntos públicos no son una excepción en este frenesí mediático. En el modelo actual las ideas dan paso a los personajes y esta personalización de lo público otorga prioridad a las apariencias, al exhibicionismo y al paripé. Las masas contemporáneas idolatran la imagen.
Esta es la España 2014: no estudies, no trabajes, no te formes, no te superes, no te esfuerces. Luce más merodear los círculos de poder desde la pubertad, meter la cabeza en un partido para tener el porvenir asegurado y las puertas giratorias abiertas de par en par. Incluso si eres avezado en el arte de adular te espera una cartera ministerial. Como poco. Figurines con perfil semejante los tenemos ocupando cargo a lo largo y ancho de la geografía española. Resulta muy rentable venderte a unas siglas, arrimarte al que reparte y multiplicar popularidad -e ingresos- desvariando de plató en plató.
El mozo que en los últimos días ocupa portadas de diarios nacionales y dos horas de protagonismo absoluto en prime time derrocha ingenio, labia y morro. Se ha montado un adictivo guion basado en medias verdades y una florida fantasía. Los medios han hecho el resto. Especialmente la televisión que cuenta con el poder de elevar a cualquiera a la categoría de héroe o de convertirlo en apestado social. E incluso de crear partidos políticos (que se lo pregunten a la formación del momento). El auge del exhibicionismo en su máxima expresión, la sobreexposición de personajes carne de cañón que alimentan a las masas ávidas de morbo… Ilusa que es una que a veces se pregunta por qué no se aúpa a los grandes profesionales, a los mejores especialistas españoles, a la cantera de excelentes científicos, arquitectos, economistas, actores, escritores, pintores… ¿Por qué no se explota mediáticamente a los jóvenes talentos que nos traerán beneficios para el empleo, la economía y la imagen exterior? Posiblemente porque vender ejemplares y ganar audiencia a cualquier precio se ha convertido en el salvoconducto a la supervivencia de la mayoría de los medios tradicionales.
Algo terrible está pasando en este país cuando muchos dudan de la credibilidad de las altas instituciones mientras aplauden a rabiar en plató a un pícaro que de momento no ha aportado prueba alguna (si lo hace me tragará mis palabras). Este asunto acojona desde cualquier perspectiva que se analice. ¿Dónde se dirigió el zagal con el objetivo de medrar a lo grande? A FAES. ¿Dónde ha hecho carrera? A la vera de altos cargos del partido que nos gobierna. Malo es ascender a los altares de la fama a un previsible megalómano, trilero y caradura. Peor es que la opinión pública dé pábulo a las medias verdades de un despechado. Delirante sería que los servicios de inteligencia, Vicepresidencia o Casa Real hubiesen puesto algún magno asunto para los intereses y la seguridad del Estado en manos de semejante personaje… Pero, ¿y si fuese un psicópata, un trastornado mental? Pues ahí le tienen, compartiendo mesa con el expresidente Aznar, con el exministro Cañete, entre otros, y saludando pizpireta al mismísimo Felipe VI el día de su proclamación. Espeluznante. Spain is different, my friends.

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