Cuentan los que saben de esto que la proximidad del Black Friday, que supone en la práctica uno de los pocos «puentes» de Wall Street a pesar de que ese viernes se abra el mercado para que funcione al ralentí, es un factor que siempre frena la impulsividad de los mercados y más cuando éstos no terminan de tener un rumbo definido como es el caso de las Bolsas europeas.
Y subrayan que, además, el amigo Vitor Constancio ha retrasado significativamente el calendario que los mercados casi daban ya por supuesto para que el BCE entre a saco a comprar bonos soberanos en una QE en toda regla. Constancio ha dicho que «todo tendrá que evaluarse a lo largo del primer trimestre de 2015», cuando en el mercado se contaba con que como muy tarde en enero estaría todo a punto.
Por tanto, dos factores que contribuyen al frenazo de las ansias alcistas en los índices europeos. Pero el Dax sigue a lo suyo mientras los demás parecen sufrir. El índice alemán sigue subiendo y alejándose de la peligrosa resistencia de la que hablábamos ayer y el resto de índices se ha contentado con que las pérdidas no fueran demasiado abultadas.
Ahí lo pueden ver con más claridad. En el gráfico superior se ve el perfil del Dax en la sesión de hoy en velas de cinco minutos y en el de abajo exactamente lo mismo para el Ibex español. En realidad el perfil no es demasiado diferente, aunque sí lo es el resultado. El Dax supo aguantar lo ganado en la apertura y el Ibex fue perdiendo fuelle y más fuelle a medida que pasaban las horas.
Lo normal e incluso natural sería que el FTSE fuera el índice que se decidiera a ir «por libre». Al fin y al cabo el mercado británico es independiente de lo que haga o no el BCE ya que Gran Bretaña no adoptó el euro. Pero no ha sido el FTSE sino el Dax, ¿por qué?
Sencillamente porque en el arranque de los mercados europeos tras las declaraciones de Draghi del`pasado viernes los flujos de capital extranjero se están posicionando en el que suponen que es el índice más fuerte y ese no es otro que el Dax. Poco importa que Alemania quiera o no quiera la QE. El capital chino o árabe que regresa a Europa no lo hace al MIB italiano sino al Dax alemán siguiendo la más lógica de las reglas bursátiles: invertir en valores fuertes de mercados fuertes.
¿Y no está fuerte el selectivo español tras los últimos informes favorables? Ni de lejos como el Dax. Los informes favorables son un bálsamo relativo porque ahora en el mercado se ve inestabilidad política a medio plazo, ya sea por Cataluña o por el desmoronamiento de la confianza de los ciudadanos en los partidos tradicionales.
Aún así, al mercado español está llegando de nuevo dinero y eso se está notando de inmediato en la rebaja de la rentabilidad de los bonos en el mercado secundario, lo que lleva a una relajación más acusada de la prima de riesgo. En el mercado de valores, solo entra de momento de forma muy selectiva y ya veremos con qué horizonte temporal.
Total, que al final siempre es el Dax el que sale favorecido, lo que no debería sorprender a nadie porque en el mercado la cuestión clave es la confianza. Y, lamentándolo mucho, Alemania es mucho más de fiar que España. Lo miremos por donde lo miremos. Y si quieren una muestra, ahí tenemos al partido de reformó contrarreloj la Constitución desdiciéndose por motivos puramente propagandísticos y electorales. Muy serio, que se dice serio, no es, la verdad.
En fin, que al cierre, el Dax avanzó un 0,55%, en tanto que el FTSE perdió un 0,02%, el CAC un 0,20% y el Ibex un 0,49%.


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