“Yo no sé nada de banca”, contestó Josep Oliu a su padre Joan, director general del Banco Sabadell (entonces presidido por Joan Corominas), cuando éste le propuso, por enésima vez, entrar de una vez en la entidad. La respuesta de Joan Oliu, entonces con 65 años, a su hijo, de 37, fue muy sagaz: “Es mejor no saber nada, porque la banca va a cambiar tanto, que los que hemos estado en el pasado no servimos para construir el proyecto de futuro”.
La conversación la cuenta Raquel Lander, delegada de la revista “Actualidad Económica” en Cataluña, en la página 91 de “Josep Oliu, el banquero estratega” (La Esfera de los Libros, 251 páginas), que tiene un subtítulo muy significativo: “Del Vallès a la élite: la historia de éxito del Banco Sabadell”.
La obra es, en el fondo y aunque curiosamente no cuente esta anécdota, la historia de una persona que cuando entró en el Banco Sabadell el 1 de octubre de 1986 como secretario general técnico (un cargo creado ad hoc, a su medida, porque no existía en el organigrama de la entidad) era conocida como ‘fill d’en Joan’ (el hijo de don Joan, el director general). Unos cuantos años después (en marzo de 1990 se incorporó al consejo de administración, y el 1 de enero de 1991 fue nombrado director general, con 41 años) ya era don Josep.
La historia de un hombre “con mucha preparación técnica y muy intuitivo estratégicamente, pero un analfabeto en banca comercial”, como describe muy gráficamente Lander (página 92), que llega a un banco rentable y solvente pero con apenas 200 sucursales en la zona del Vallès y poco más, tras ser uno de los primeros economistas españoles en lograr un doctorado en Estados Unidos, en la Universidad de Minnesota.
Curiosamente, no tuvo un estreno muy brillante: le pusieron un cero en un parcial de Macroeconomía (página 35). Pero recibió clases de varios premios Nobel de Economía: Thomas Sargent, Christopher Sims y, sobre todo, Leo Hurwick, el profesor que más influyó en Oliu y al que dirigió su tesis doctoral. Éste creó el grupo de los ‘minnesotos’ con Andreu Mas-Colell, ahora conceller de Economía y Conocimiento del Gobierno de Artur Mas, Paulina Beato, entre otros.
La obra cuenta las peripecias de la trayectoria del actual presidente del Banco Sabadell. Y también cómo aprendió de su padre, y de otros empleados y directivos del banco, cómo se debía hacer banca. “Este negocio se basa en dar créditos bien dados. Cada vez que dé un crédito debe tener miedo”, le explicaba Joan Oliu.
Y el ‘fill d’en Joan’, como otros hijos de banqueros (el fallecido Emilio Botín, entre otros), supo multiplicar la herencia que recibió. El Sabadell, una pequeña entidad demasiado circunscrita a una zona de Cataluña, salió a Bolsa, tiene relevantes accionistas, nacionales y también extranjeros.
Oliu ha colocado al Sabadell como quinto grupo bancario de España, tras realizar en los últimos 14 años otras tantas adquisiciones, destacando sobre todas ellas la integración de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). El Sabadell ha sido el banco español que más ha crecido con la crisis.
Ese “presidente heterodoxo, que se asemeja más a un jefe del Servicio de Estudios que a un banquero” se ha ganado con creces que se olviden de que era ‘fill d’en Joan’ y que le traten, tanto dentro como fuera del Banco Sabadell, como se merece.
La sucesión
La historia continua. El hombre que no sabía nada de banca pero asume su destino de relevar a su padre, ya tiene a su hijo mayor, Jaume, trabajando en la entidad desde este año (páginas 233 a 240). Con un perfil financiero, no comercial, es director de Desarrollo Corporativo de Proyectos en Solvia, centrándose en la venta de activos a inversores institucionales. No es su primera experiencia bancaria, ya que Jaume Oliu trabajó entre 2006 y 2009 en el departamento de ‘project finance’ del Santander.
Con 32 años, ha estudiado Económicas en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, donde precisamente enseñan algunos ‘minnesotos’. Sabe perfectamente que su futuro en el Sabadell depende únicamente de su trabajo y de lo que quiera hacer. Pero las especulaciones sobre la sucesión de Josep Oliu se dispararon cuando éste sufrió una caída del caballo (accidente que no aparece en la obra de Raquel Lander porque fue posterior a la redacción del libro).
El Sabadell ya no es un banco familiar, y los Oliu tienen una participación muy pequeña en la entidad. Pero dentro y fuera del banco ya establecen paralelismos con la familia Botín, que ya acumula cuatro generaciones en la presidencia.
Oliu calla, aunque quienes le conocen afirman que seguirá hasta que su proyecto, convertir al Sabadell en uno de los grandes bancos españoles, sea una realidad incuestionable.
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