Rajoy escandaliza

01/12/2014

Josep M. Orta.

Mariano Rajoy realizó la visita de médico a Barcelona el pasado sábado. Vino, habló un poco menos de una hora y se fue. De Catalunya no dijo nada que no hubiera dicho en cambió escandalizó a muchos –gracias a los medios de comunicación que emitieron en directo su mitin- por el autocomplaciente análisis que hace de la situación de España.

Parecía encantado de haberse conocido vanagloriándose de su gestión, gracias a la cual en su opinión España está saliendo de la crisis. Era una repetición –en momentos diferentes- del aznariano “España va bien”.

Cuando centenares de miles de españoles pasan hambre y sólo la solidaridad de las campañas de recogida de alimentos puede paliar su situación ante la ceguera del Gobierno suena como mínimo cínico hablar de recuperación económica.

Cuando la ley de reforma laboral ha enviado a la miseria a muchos ciudadanos y les condena a vivir en condiciones infrahumanas parece deshonesto vanagloriarse de sus planes de austeridad que han llevado a esta situación.

Cuando la prensa describe día sí día también de dramáticos desahucios que parten el corazón del común de los mortales no es muy democristiano asegurar que España va por el buen camino.

Son muchas las familias que sólo se pueden reconfortar con el calor animal por que su situación financiera les impide invertir en calefacción, pero estos ciudadanos no están en la cartera de prioridades del Ejecutivo.

La España negra vuelve, cada vez son más los que tienen como dormitorio las oficinas de las entidades bancarias y la imagen de mendicantes vuelve a protagonizar la vida ciudadana, mientras tienen al personal distraído con la Pantoja, Matas o Fabra….

Cuando la corrupción también protagoniza la vida política, y en especial las finanzas del PP en las que nadie asume responsabilidades. Cuesta de creer que no supieran los manejos de la tesorería del partido y si lo hacían, son responsables del pecado de omisión por no controlar las cuentas. Estas sospechas se ven confirmadas por las muchas promesas de combatir esta lacra que contrasta con las tímidas medidas que adoptan.

Este retrato de la España real no está en el discurso autocomplaciente de Mariano Rajoy, que es presidente del Gobierno con mayoría absoluta gracias a los votos del treinta y tres por ciento del censo, el mismo porcentaje de votantes en la consulta de Catalunya y que fue calificado de un gran fracaso.

Ante esta situación no es extraño que Catalunya quiera independizarse de España, lo que sí que resulta extraño es que otros pueblos no busquen la misma salida dada la satisfacción que demuestra Rajoy por el resultado de su obra de gobierno.

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