Abanca ha planteado a los sindicatos su intención de abrir por la tarde 190 sucursales, 88 más de las que lo hacen ahora entre las 16,30 y las 19,00 horas, de lunes a jueves. Esas oficinas a las que se ampliaría el horario extendido son las que están pactadas en el ERE. En la reunión de Benito Couceiro, responsable de Relaciones Laborales del antiguo NCG Banco, y de otros directivos de Abanca con los representantes sindicales también se han planteado cambios en la jornada laboral de los servicios centrales.
José Ramón De Pliego (UGT) acepta «ver de adaptar» el horario «a la realidad de las necesidades», pero avisa: el banco «tendrá que justificar que hay una demanda de trabajo por las tardes».
Clodomiro Montero (CIG) cree que Abanca quiere «implantar un horario flexible de 8,00 a 19,00 horas para todo el personal, más allá de las oficinas de horario extendido”. «Estamos ante un intento de modificar con carácter general el horario existente en el sistema financiero, en base a unas supuestas causas económicas que nosotros no nos creemos», subraya. Y opina que esta propuesta «no responde más que a la intención expresada desde el primer momento por los nuevos propietarios, que tenían intención de cambiar ese horario establecido en todo el sistema financiero».
El rechazo sindical es abrumador a las propuestas de cambios en la fórmula para calcular la antigüedad y en el número de pagas (ahora, 21), que modifican la actual estructura salarial. Para Luis Mariño, de CCOO, que es el sindicato mayoritario, los planteamientos de Abanca son “un tanto bestias”. «Nos parece que no se corresponde con la situación actual. En principio, a nosotros esta propuesta no nos parece seria», insiste.
“A nadie le gusta que le vengan a proponer cambios de jornada ni de salarios, máxime cuando el convenio colectivo está a punto de vencer y lanzarse un nuevo convenio. Creo que las patronales, si tienen algún problema con la jornada, deben llevarla a lo que es el convenio colectivo», señala De Pliego.
A cambio de estas propuestas, Abanca ofrece anular las reducciones de jornada, que afectan a 900 empleados, según UGT, y a 1.120, según CIG. Pero los representantes de los dos sindicatos coinciden en que la medida es “imposible” de aplicar con la plantilla actual. Montero cree que Abanca quiere “vender humo” con esa idea.
El representante de CIG critica que Abanca «pretende mantener el expediente de despidos colectivos abierto y en vigor, y extender una serie de medidas de recorte salarial más allá de la duración de ese ERE», junto a las nuevas medidas «de recorte salarial».
Abanca y sindicatos volverán a reunirse el jueves 4 de diciembre en la sede del banco en Santiago de Compostela.
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