Santander ha adquirido la participación del 19,07% que Bankia tenía en Metrovacesa, lo que eleva su presencia a más del capital 55% de la inmobiliaria. Los otros accionistas de Metrovacesa son BBVA con el 18,31%; Sabadell con el 13,04% y Popular con el 12,64%.
Si bien Bankia estaba obligada a vender su participación del 19,07% en Metrovacesa antes que finalizase este año, el tema más relevante en esta operación ha sido la decisión de Santander de hacerse con el citado paquete. Y más cuando la entidad vendedora, que adjudicó el mandado de venta a Credit Suisse, había percibido a través del banco suizo el interés de fondos de inversión.
Esta operación es un paso más dentro del proceso en el que la compañía se vio inmersa en la crisis del sector inmobiliario y que, en su caso, desembocó en la entrada de los bancos en su capital a través de la conversión de deuda en acciones.
En este contexto, Metrovacesa cotizó por última vez el 13 de mayo de 2013. En su ultima sesión, las acciones de la inmobiliaria marcaron un precio de 2,26 euros, que otorgaba a la sociedad una capitalización de 2.233,24 millones de euros. No obstante, Metrovacesa tuvo que reducir después su capital social en 1.077 millones, mediante una rebaja del valor nominal de las acciones, para restablecer su equilibrio patrimonial, el valor de la compañía sería inferior al marcado el día de su adiós bursátil. El precio pagado estaría en del entorno de los 100 millones.
Con anterioridad, en diciembre de 2012, los bancos habían lanzado una oferta pública de adquisición (OPA). Esta opa, en la que pagaron 2,28 euros por título, tenía como objetivo evitar el deterioro del valor de su participación ante la penalización que sufrían del mercado las compañías del sector inmobiliario.
Metrovacesa es un inmobiliaria eminentemente patrimonialista, que logra ingresos a través del alquiler de sus activos, que van desde las oficinas, residencias, centros comerciales a hoteles y aparcamientos. Cuantifica su valor en 8.000 millones de euros.
La historia de Metrovacesa de los últimos quince años está plagada de fusiones, cambios de control, operaciones ambiciosas y ventas obligadas. También la expansión exterior forma parte de la estrategia seguida, con operaciones como la entrada en marzo de 2005 en la francesa Gecina, con el 30% del capital y el lanzamiento posterior de una OPA que le dio el 68,5% de la compañía. En el camino tuvo que vender activos como el Edificio España (Madrid) a Banco Santander por 110 millones de euros.o.
La lucha por el control conoció una de sus última batallas en 2007, cuando la familia Sanahuja, que había elevado su participación hasta el 24% se enfrentó a Joaquín Rivero. Los Sanahuja lanzaron una OPA sobre el 20% de la empresa, mientras que Rivero y su socio Soler hicieron una contraoferta: la batalla acabó con Sanahuja con el 39,6% de las acciones y Rivero-Soler con el 36%.
Después llegaría un acuerdo de separación, por el que la empresa quedó en manos del grupo Sacresa (familia Sanahuja) que pasó a ser dirigida por García Ponga. En 2007 la deuda de la empresa se acercó a los 7.000 millones de euros, era el final de una etapa marcada por la expansión. En noviembre de 2008 los bancos acreedores acordaron con Sacresa capitalizar deuda por 2.092 millones de euros que le dio el 54,7% de las acciones de la inmobiliaria.
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