Draghi rebaja el tono, las Bolsas pisan el freno

04/12/2014

Miguel Larrañaga. El presidente del BCE, Mario Draghi, ha rebajado el tono en varias octavas respecto a la "urgencia" de la que él mismo habló que tiene la Eurozona de tomar medidas adicionales para escapar de la deflación. Y, en consecuencia, las Bolsas han pisado el freno, recibiendo la nueva actitud de Draghi como un aviso de que los estímulos, si es que llegan, van para largo.

Todos los ojos estaban puestos en él y, como de costumbre, Mario Draghi no decepcionó. Gustará más o menos, pero no deja nunca a nadie indiferente. En este sentido, lo que hoy dejó tras de sí fue desazón y esto en el mercado se traduce siempre en caídas. Es más, en caídas fuertes.

Y a fe que cayeron las Bolsas. Llevaban una mañana de alegría, excepto un Ibex tocado del ala por el Banco de España y el informe de las cuentas de Bankia, y las primeras palabras de Draghi, ratificando que el BCE ha rebajado las previsiones de crecimiento e inflación en la Eurozona, provocarón un «subidón» de adrenalina y de las cotizaciones que parecía imparable.

Pero el mejor Draghi estaba por llegar. Ese Draghi especialista en cortar de raíz las esperanzas que él mismo ha propiciado apareció de nuevo. Ha recordado de nuevo a lo que hizo sistemáticamente con respecto a España cuando nuestro país estuvo a punto del rescate. Pone el caramelo a la vista y luego lo retira súbitamente.

Muchos creerán que es porque es su manera hacer las cosas, peculiar por otra parte, pero no. Es, simplemente, su manera de salir de atolladeros en los que se mete él solito sin atender a nadie con esa capacidad suya de «bocachancla» redomado.

Se le calienta la boca y habla a título personal olvidando por completo que más bien es el portavoz de un órgano colegiado. Él es el presidente y a menudo olvida que eso no significa que tenga el mando. El mando lo tienen los alemanes y él quiere disimularlo con bravuconería y testarudez, pero llegado el momento de la verdad, tiene que recular una y otra vez.

Lo ocurrido hoy es un puro reflejo de nuevo de esta forma de hacer las cosas que tiene nuestro amigo el «bocachancla». Se le llenó la boca de «urgencia» y de «unanimidad» y resulta que ni una cosa ni la otra. Que sí, que se estudia, que se prepara, que algo habrá que hacer si llega el caso, peroooooo…

Que ya hay otras cosas en marcha y hay que esperar a ver qué resultados se obtiene con ellas, en referencia a la compra de ABS por parte del BCE y las TLTRO que tanto decepcionaron en su puesta de largo.

En pocas palabras, que los alemanes dicen que «nein» y todos recuerdan llegados a este punto una advertencia velada lanzada por Weidmann hace unos días, al señalar que encuentra «dificultades legales» para poner en marcha los cacareados estímulos. Por cierto, que tiene toda la pinta de que hoy Weidmann sí tuvo arrestos para plantar cara a Draghi.

En un análisis de urgencia, el mercado lo tuvo claro. Puede que Draghi pueda sacar adelante los estímulos, pero no va a ser ni hoy ni mañana, ni siquiera en los primeros meses de 2015. E incluso sacando adelante sin unanimidad las medidas que pueda poner en marcha, se enfrentará a una férrea oposición alemana que puede llegar al extremo de bloquear toda medida por la vía judicial.

Aunque este extremo parezca improbable, no es la primera vez que Alemania lleva al BCE ante la Justicia y retrasa un paquete de medidas del supervisor bancario. Ahora los análisis sugieren que la apelación de Draghi a la deflación haría que las posibilidades de que un Tribunal diera la razón a Alemania fueran mínimas, pero las posibilidades de que todo el proceso pueda retrasarse son muy grandes.

¿Y cómo se lo tomaron las Bolsas? Pues una imagen vale más que cualquier cosa que yo pueda explicarles:

dax

Ahí tienen al Dax, el índice en el que se había concentrado el dinero a la espera de un pistoletazo de salida que no se produjo. En la «salida falsa», el Dax llegó a marcar un nuevo máximo histórico intradiario, pero desde ahí la caída fue de esas sin freno. Ni siquiera logró frenarse en el nivel de los 9.900 puntos que últimamente parecía sólido.

Y no me puedo ir sin hacer una mención al asunto de las cuentas de Bankia. Resulta que el informe del Banco de España dice que se maquillaron las cuentas para la salida a Bolsa y también las que reformuló el equipo de Goirigolzarri a su llegada a la entidad.

Todo el mundo se lleva las manos a la cabeza y está a la espera de que el equipo gestor de Bankia diga algo, que rebata las afirmaciones, que demuestre la valía de sus cuentas o que aporte matizaciones, pero eso a mí no me preocupa. Yo estoy a la espera de que el Banco de España se querelle contra quienes tenían la obligación de haber supervisado esas cuentas en tiempo y forma y no lo hicieron.

No ocurrirá, pero ¡¡sería tan bonito sentir por una vez que uno vive en un país civilizado!!

En fin, lo dejo que me pongo tontorrón. Al cierre, el Dax se dejó un 1,21%, el FTSE un 0,55%, el CAC un 1,55% y el Ibex un 2,35%. Este es el nuevo «efecto Draghi». Está visto que este tipo tiene doble personalidad. A veces es «Supermario» y otras «el bocachancla».

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