Para una vez que parecía que Wall Street no iba a ir exclusivamente a lo suyo, llega Bloomberg y proporciona el material necesario para que, visto desde la óptica del cierre, parezca que así ha sido así.
El caso es que poco antes de que concluyera la sesión europea comenzó a correr como la pólvora el rumor de que el BCE pondría en marcha una QE en la próxima reunión, en el mes de enero, en contra de lo sugerido por Mario Draghi tras la conclusión del Consejo de Gobierno.
El rumor sugería varias cosas. La primera, que la QE está prácticamente preparada y que enero es el mes elegido. La segunda, que las palabras de Draghi han sido puramente tácticas porque quiere evitar a toda costa que Alemania judicialice el asunto y bloquee la QE. La tercera, que el jefe del BCE está bastante harto de los alemanes pero prefiere evitar un enfrentamiento frontal. La cuarta, que Draghi cuenta con mayoría más que suficiente para sacar adelante las medidas, se ponga Weidmann como se ponga.
Pero el rumor tomo carta de naturaleza como noticia en cuanto apareció en las pantallas de Bloomberg, algo más suavizado de lo que se contaba por los mentideros bursátiles pero en esencia lo mismo sin decirlo. Y, contrariamente a los usos de las agencias anglosajonas, no identificaba a la fuente, dando como pista que es un banquero central el que ha confirmado la noticia. Felicidades a Bloomberg.
Ahi lo tienen. Lo que les presento es el gráfico del Mini SP con horario europeo. Cotiza prácticamente las 24 horas y recoge todo lo que ocurre en el mundo financiero. En el círculo rojo, el efecto causado por las palabras de Draghi. En el círculo verde, el efecto causado por el teletipo de Bloomberg.
Un rumor deja de ser rumor y se convierte en verdad absoluta cuando aparece en la pantalla de Bloomberg. Vean bien lo que les digo. No se convierte en noticia, se convierte en verdad absoluta. Son muchos años de trabajo bien hecho.
Uno, que ha sido y es periodista, lo tiene clarísimo. Draghi no desea por nada del mundo que el mercado se le hunda y ese riesgo estaba presente tras la mala reacción de las Bolsas a sus palabras. Y ha rectificado. ya sea él mismo en persona o a través de acólitos de total confianza, ha hecho lo que tenía que hacer desde el punto de vista informativo.
¿Por qué no quiere Draghi que se le desmande el mercado? Muy sencillo. Porque es en realidad el único factor de optimismo respecto a la economìa europea que queda vigente. Aunque todos sepamos que no es optimista, sino que descuenta la implementación de una QE, para el gran público, que las Bolsas suban es un motivo de tranquilidad y cuando bajan es que las cosas van mal. Y lo último que desea Draghi es introducir un factor de nervios o pesimismo en la delicadísima situación por la que atraviesan las economías europeas.
Lo he visto hacer mil veces y he entrado en el juego varios cientos. Decir en público lo que se tenía que decir y contarte luego la realidad en privado y bajo compromiso absoluto de no identificar la fuente es una práctica demasiado habitual en este mundillo periodístico. Y si Bloomberg no hubiera llamado a donde ha llamado, el mismo Draghi en persona les hubiera llamado, eso sí, bajo compromiso de confidencialidad. Es mucho lo que hay en juego.
Pero a lo que íbamos. El rumor convertido en noticia dejó las cosas exactamente como estaban en Wall Street, aunque no en el FDAX, que se negocia hasta las diez de la noche y no llegó ni mucho menos a recuperar todo lo perdido. Pero a los índices americanos les bastaba con lo que hicieron, sin exagerar el gesto ni entrar en disquisiciones.
Se han colocado exactamente donde debían para esperar el dato de empleo de mañana, para el que los analistas barajan la cifra mágica de 400.000 empleos creados. No van a permitir que los asuntos de otros influyan demasiado en sus «asuntos internos» y si tienen que remar, reman donde tienen que remar para dejar las cosas donde quieren.
¿Pruebas? Sencillo. Los valores a la baja casi duplicaron a los valores al alza y en volumen sí que lo duplicaron en el Nyse. Y aún así, prácticamente no se perdió nada. Incluso se marcó récord histórico intradía. Son unos auténticos genios.
Al cierre, el Dow Jones cedió un 0,07%, el S&P 500 un 0,12% y el Nasdaq Composite un 0,11%. Como si no hubiera pasado absolutamente nada. Y es que para ellos nada ha pasado. No hay más que ver cómo se han tomado de mal la oficialidad de China como primera potencia económica mundial. Hasta las páginas web más seria están llenas de alegatos tratando de echar por tierra ese dato.

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