Alemania y Brasil han sido los dos escenarios más relevantes en la estrategia de Telefónica encaminada a consolidarse como uno de los operadores de telecomunicaciones líderes de los mercados de Europa y de América Latina. Las comparaciones globales, incluyendo Estados Unidos y Asia, choca las dimensiones de las grandes empresas de esas regiones, entre ellas China Mobile y AT@T.
En este contexto, según los expertos, los movimientos empresariales abiertos en el sector en Gran Bretaña tendrían como objetivo último no sólo tomar posiciones en ese país sino también adquirir dimensiones más competitivas frente a los gigantes del otro lado del Atlántico y de los Urales.
Las dos últimas semanas han estado marcadas por la posible compra de O2, filial de Telefónica en Gran Bretaña, por BT. Operación que no se limitaría a la venta de la citada sociedad, por más que para el multinacional que preside César Alierta sirviese para reducir deuda, incluiría también su entrada en el capital del antiguo monopolio de ese país con una posición en el entorno del 20%, con la que influiría en su gestión.
SI bien estas operaciones suelen castigar las acciones de las empresas protagonistas, en la medida que los analistas duden que puedan aportar valor a los accionistas a corto o medio plazo, no está siendo así para Telefónica, que ha superado el viernes, 5 de diciembre, los 13 euros, con lo que marca máximos de más de dos años.
Y ¿cuál es el sentido estratégico de esta posible alianza? BT necesita para competir con otras compañías activos de telefonía móvil, que la permitiría formar los paquetes comerciales que lo clientes demanda en la actualidad. Si bien la situación del mercado británico -con Vodafone negociando entre otros grupos con Sky o Liberty Global– le aporta una elevada capacidad para fijar precios y condiciones, Otro dato a su favor es que Everything Everywhere (EE) -joint-venture formada por la francesa Orange y Deutsche Telekom en Reino Unido- está interesada, asimismo, en un pacto con British Telecom.
Respecto al precio, el valor de EE podría llegar estar cifrado en 11.000 millones de libras, mientras que el de O2 estaría en 9.400 millones de libras.
En este escenario, la agencia de calificación Moody’s ha manifestado que una eventual compra de O2 o de EE «acelerará la convergencia del mercado fijo-móvil, así como la consolidación en Reino Unido, alineándose así con el resto de Europa».
Los principales operadores móviles, como son EE, O2, Vodafone y Hutchinson 3G, se enfrentan a opciones estratégicas limitadas de crecimiento en un mercado convergente y un acuerdo probablemente podría animarles a fusionarse, bien entre sí o con los operadores de fijo, señala la firma.
Para la agencia de calificación, en comparación con O2, EE tiene una mayor base de suscriptores, mayor cobertura 4G y podría recuperar la red troncal (backhaul), que tiene contratada actualmente Virgin Media. Si bien, O2 tiene márgenes más fuertes y su cartera de espectro es más complementaria a la de BT, dado que la filial de Telefónica es propietaria del 42% del espectro total por debajo de 1 GHz, que es el más eficiente para la cobertura.
La agencia recomienda a las compañías interesadas en el pacto con BT invertir en capital en los países que son estratégicos para su negocio, en lugar de repartir dividendos extra entre sus accionistas, que podría repercutir negativamente desde el punto del crédito.
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