Se ve bien en este gráfico del S&P 500 en velas de cinco minutos
Como puede apreciarse, a falta de pocos minutos el precio se precipitó hacia la zona de pérdidas después de haberse quedado sin fuerzas en la primera parte de la sesión. Sólo una fuerte reacción final, me temo que teledirigida, devolvió al S&P al terreno positivo.
Pero no estuvieron las claves de la sesión en el S&P, sino en el Dow Jones:
Cuando el índice de los ‘blue chips’ llegó a las cercanías de los 18.000 puntos se desinfló, cansado de tirar el carro casi en solitario ante el mal día que viviendo en el Nasdaq Composite por causa de la caída de valores tan importantes para el mercado tecnológico como Google.
Y todo ello tras un dato de empleo mejor que el consenso del mercado pero que ni por asomo se ha acercado a la frontera de los 400.000 nuevos empleos como ayer hablaban varios analistas.
No se crean que esto del dato de empleo es cuestión baladí. Hoy parecieron tomarlo a bien, pero no hay garantía alguna de que durante el fin de semana se lo piensen mejor y empiecen con la consabida cantinela de que esto puede adelantar la subida de los tipos de interés y con esa justificación decidan hundirse los suficiente como para hacer una barrida de stops en toda regla.
Al cierre, el Dow Jones avanzó un 0,33%, el S&P 500 un 0,17% y el Nasdaq Composite un 0,24%.

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