Son tres factores muy evidentes y cuando todo es tan evidente a mí siempre suele escamarme, pero nunca se sabe.
Lo que cuentan es que la perspectiva de que Arabia Saudí pueda seguir forzando la máquina del precio del petróleo a la baja para expulsar del negocio a los petroleros del «fracking» da mucho miedo al mercado.
¿Por qué? Por varias razones y todas válidas. De una parte, porque impacta directamente en las cuentas de resultados de las compañías que más necesarias son en la dinámica de formación de precios:derivados a través de una red propia.
De otra, porque una dinámica bajista destinada a expulsar al «fracking» del negocio puede llevar a años de precios bajos, lo que tampoco va a contribuir a enderezar las cuentas de la propia Arabia Saudí o de Rusia, que de momento parece estar aliado con los árabes y que tiene buena parte de su economía contra las cuerdas por las sanciones ejecutadas por Europa y Estados Unidos a raíz de su intervencón en Ucrania.
Y, por último, porque si las empresas de «fracking» dejan de ser rentables, la deuda generada en las costosas inversiones que han sido necesarias para poner en marcha esta actividad puede quedar en entredicho.
¿Y qué hace el petróleo?
Ya lo ven, bajar y bajar. Y todo indica que las caídas no van a parar aquí.
Hasta aquí lo del petróleo, así que miraremos a Grecia. Curiosamente, el mercado griego ha hecho una sesión absolutamente inversa de los mercados europeos en general e incluso ha podido lanzar un mensaje de «orden en el caos» al luchar para no perder al cierre el canal en el que se desenvuelve últimamente:
Ciertamente, la terrorífica vela de ayer sigue dando miedo, pero hoy el pánico se ha trasladó más al mercado de deuda, que ha visto como de nuevo los bonos griegos a 10 años estaban a más del 8,5%. El deterioro de la deuda griega es evidente y es precisamente este factor el que ha llevado de cabeza a las Bolsas europeas, mucho más que el comportamiento de la Bolsa helena.
Y, por último, lo que va camino de convertirse en un culebrón acerca de China, que hoy puso el punto alcista en la sesión al conocerse que su último dato de inflación es el peor en cinco años. Vamos, que la deflación también podría amenazar al gigante asiático y eso, a primera hora de la mañana de hoy en las Bolsas europeas, animaba el cotarro porque el personal piensa que ahora el Banco de China tendrá que ser más proclive a relajar su políica monetaria.
Sin embargo, el empujón alcista propiciado por este recibimiento positivo al mal dato de inflación en China duró lo justo y un poco menos. Apertura alcista y enseguida se vió que la cosa no daba más de sí.
Con las fuerzas justas como puede apreciarse en este gráfico en barras de cinco minutos del Dax alemán, pero una apertura a la baja en Wall Street terminó por dar la puntilla al intento europeo de reacción. Y tengan en cuenta que el Dax fue el único que logró cerrar en positivo, así que los demás han estado peor, mucho peor.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,06%, el FTSE perdió un 0,45%, el CAC un 0,84% y el Ibex un 0,62%.



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