Las acciones de las empresas petroleras, compañía de servicios y las de ingenierías focalizadas a las actividades de hidrocarburos, como la estadounidense Halliburton, se están desplomando en Bolsa y sus capitalizaciones bursátiles han descendido en el entorno del 30% en los tres últimos meses. Las caídas se repitieron este viernes, cuando el Brent (crudo referente en Europa) quedó en el entorno de los 62 euros, con un descenso de 50% desde junio, y el West Texas (referente de Estados Unidos) perdió los 60 euros. Repsol se dejó cerca del 6%.
Esta trayectoria que afecta a compañías a los dos lados del Atlántico –Chevron y Exxon Mobil pierden un 23% y el 20%, respectivamente, desde máximos del año-, va a propiciar compras y fusiones, que se acelerarán en la medida que el precio del crudo mantenga su actual tendencia y las empresas no logren generar cash flow libre para realizar inversiones y pagar dividendos. Y también problemas para compañías más pequeñas, así como la anulación o congelación de proyectos por uno 120.000 millones de dólares.
Si bien el principal obstáculo para grandes integraciones sería la superación de las condiciones que impongan las autoridades de la competencia, la idea es que las compañías deberán enfrentarse a una drástica reducción de costes y a cuestionar parte de sus proyectos si el escenario no cambia. Un escenario con movimientos más vertiginosos que en crisis anteriores y que está afectando a la baja por su comportamiento en parte errático a las Bolsas mundiales, incluso a empresas que se benefician por la reducción de los costes ligados a petróleo y al gas.
La pronósticos de las expertos y de sociedades de Bolsa apuntan a operaciones que afectarían a grandes empresas como las británicas BP y BG y también a la angloholandesa Shell, que, en este contexto bajista, se han apuntado subidas en pasadas sesiones por eventuales operaciones de concentración. Y Repsol, que cuenta con una liquidez superior a los 10.400 millones y una reducida deuda, queda como candidata a compras, entre ellas la de la canadiense Talisman o de SundRidge, su socio americano en un proyecto que se desarrolla en Mississippi (EE UU).
Otras grandes operaciones se han realizado en etapas similares como fueron la creación del líder mundial ExxonMobil, la compra de Texaco por Chevron y la de Amoco por BP.
En el contexto actual ya se ha producido el acuerdo de fusión: la de los grupos estadounidenses de servicios petroleros Halliburton y Baker Hughes, que además lideran la actividad de fracking, que ahora se enfrenta a problemas de márgenes por la caída, en parte provocada, de los precios del crudo. Se trata del primer paso de una serie que los analistas esperan dentro de un movimiento de consolidación en el sector petrolero, en momentos de bajos precios del crudo que fuerzan a las grandes compañías del ramo a recortar gastos de exploración y producción. Los ingresos combinados de las dos firmas el año pasado fueron de 52.000 millones de dólares.
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