El empresario catalán Juan Rosell ha sido reelegido este miércoles presidente de la CEOE para un segundo y último mandato por 345 votos de los 660 emitidos (52,2%). Hace cuatro años, Rosell salió elegido con un apoyo del 62,5% en su enfrentamiento con el andaluz Santiago Herrero.
Su rival en estas elecciones, el presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, ha obtenido 312 votos. Además, se han emitido tres votos en blanco y ninguno nulo. La participación ha rozado el 86%.
Tras conocer su victoria, Rosell ha cargado contra “unos pocos” que, según ha dicho en su primer discurso ante la Asamblea electoral, “entienden CEOE como una propiedad”. Aun más, el reelegido presidente de la patronal ha abundado en sus críticas contra quienes, sin nombrarlos, “están más a favor de sus intereses personales que de los generales”.
“Venimos de un eclipse ético”, ha continuado Rosell. “No todo vale, especialmente en el campo empresarial”. “Hay que volver a los valores del empresario, el esfuerzo , la constancia, la iniciativa, los riesgos y sobre todo el sentido común”, ha sentenciado.
Rosell contaba con el apoyo de la patronal catalana Fomento del Trabajo, y de las madrileña y valenciana, Ceim y Cierval, respectivamente, y también de la sectorial del automóvil Faconauto.
Por su parte, su rival, Garamendi había recibido el apoyo de dos grandes organizaciones sectoriales, como son Confemetal y la Confederación Nacional de la Construcción. El aspirante, que solo había presentado el mínimo número de avales necesario para presentar su candidatura, contaba también con el apoyo de la patronal vasca Confebask. Además, su condición de presidente de Cepyme hacía presumir que lograría el respaldo de buena parte de los 80 vocales que aporta esta patronal de la pequeña y mediana empresa.
Estrecho margen
Las elecciones se han resuelto por un estrecho margen de 33 votos. En ellas, han participado 660 de los 768 vocales con derecho a voto. Rosell ha obtenido 345 votos (52%) frente a los 312 votos que optaron por el aspirante, el empresario vasco Antonio Garamendi (47,2%).
Las previsiones ya hablaban de una elección muy reñida. De hecho era la primera vez en CEOE que un presidente electo se sometía a una elección frente a un rival. En 2010, Rosell – que aún no era presidente – derrotó al otro aspirante, Santiago Herrero, con un margen mayor, un 62,5% de los votos, convirtiéndose de ese modo en el sustituto de Gerardo Díaz Ferrán.
Los dos candidatos recibieron la noticia en primera fila de la Asamblea Electoral, celebrada en el Palacio Municipal de Congresos.
Rosell, nacido en Barcelona en 1957, se presentó a las elecciones con un programa titulado ‘CEOE 2015-2018: Futuro y propuestas concretas’, en el que condensa los objetivos para los próximos cuatro años.
En materia de relaciones laborales, Rosell aboga por introducir más flexibilidad, simplificar las modalidades de contratos, potenciar el salario variable con objetivos definidos y aligerar el papeleo en cuanto a contratos, recibo de salario y notificaciones entre las partes.
El empresario catalán está convencido de que la negociación colectiva debe acercarse más a las necesidades diarias de las empresas, especialmente de las pymes, y apuesta por incrementar las horas extraordinarias, mayor adaptabilidad en la distribución de jornada y adecuar la movilidad funcional.
También Rosell aboga por reducir la carga fiscal que soportan las empresas mediante una rebaja de cotizaciones, hasta los niveles del entorno europeo, por reformar el modelo de formación profesional para el empleo, partiendo del protagonismo de las empresas, y por optimizar la colaboración con las mutuas e insistir en su naturaleza privada.
Por otro lado, Rosell también vuelca gran parte de su ‘programa’ en la apuesta por la internacionalización de las empresas. Propone implantar colaboradores externos o apoyarse en organizaciones homólogas a la CEOE para identificar oportunidades de inversión para las empresas españolas.
Rosell avanzaba además en su programa que pretende dotar a CEOE de un «órgano consultivo potente» con la participación de expertos y responsables de organizaciones miembro especializados en internacionalización.
A nivel interno, quiere que las organizaciones miembro refrenden y se apliquen el Código Ético y de Buen Gobierno que ya afecta a la cúpula de la patronal, y se propone seguir simplificando la estructura de la CEOE, especialmente en el campo administrativo, y reforzar las áreas técnicas de apoyo a las políticas prioritarias de la organización.
En este sentido, pretende actualizar las comisiones, crear una Junta Técnica Sectorial de organizaciones que no participan en la Junta Directiva, y otra Territorial de organizaciones autonómicas.
Rosell apuesta también por que CEOE y Cepyme sean complementarias y conseguir que la organización de autónomos CEAT sea «plenamente representativa.
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