Los pongo los dos gráficos más representativos de cómo están los mercados europeos:
Arriba, fuerza y optimismo en el Dax alemán. Debajo, debilidad y pesimismo en el Ibex. ¿Son las dos caras de una misma moneda o dos monedas distintas?
De una parte, parece que el catalizador de las subidas de hoy, que no es otro que la estabilización del rublo, ha favorecido más al mercado alemán, muy ayudado también por la posibilidad de que en Grecia al final no se convoquen elecciones anticipadas.
En todo esto del rublo a uno le da la sensación de que hay gato encerrado. Por mucho menos George Soros mantuvo en jaque al euro y por mucho menos hemos visto ataques despiadados que no ha remitido a las primeras de cambio.
Me cuesta creer que porque Rusia haya elevado los tipos de interés al 17% en un movimiento auténticamente desesperado y se dedique a vender divisas con mayor o menor intensidad, el mercado vaya a conformarse, así que se me ocurre que hay que trabajar con dos escenarios.
Uno, que efectivamente el rublo no vaya a ser objeto de ataques de consideración. Este escenario es claramente el de la existencia de negociaciones «subterráneas» entre Rusia, Estados Unidos y la UE en las que estos últimos estarían ofreciendo estabilidad cambiaria y económica a cambio de determinadas cesiones rusas, fundamentalmente en lo que se refiere a Ucrania, pero no es descartable que el petróleo pueda ser también moneda de cambio.
Dos, que los especuladores se tomen unos días y los ataques vuelvan a arreciar en cualquier momento. Sería el escenario que pondría de nuevo sobre la mesa el fracaso de las subidas de tipos de interés o la venta de divisas como medidas efectivas para la defensa de la paridad de una moneda. En realidad, una moneda no se puede defender, salvo que seas la Fed o el Banco de Suiza.
Pero mientras despejamos incógnitas en los próximos días, en el presente lo que tenemos es que el Ibex apenas si se tiene en pie y esto es así por la debilidad de los valores que más pesan en el índice. El BBVA y el Santander han terminado hoy en negativo, Telefónica no ha tirado como cabía esperar e Inditex sigue sin ser el valor de referencia que necesita el Ibex. Para colmo, a Repsol se le sigue atragantando la compra de Talisman y se ha dejado más del 2%, así que lo realmente relevante es que el Ibex no haya cerrado en negativo.
En cambio, en el Dax todo parece alegría y fortaleza. A nadie se le escapa que las empresas alemanas tienen en Rusia un buen filón y las dificultades de su economía no son buena noticia para el Dax, como no lo fueron las sanciones y contrasanciones. Esta alegría apoyaría la idea de que estamos ante el primer escenario, pero nunca se sabe…
Al cierre, el Dax avanzó un 0,81%, el FTSE un 0,48%, el CAC un 0,30% y el Ibex un 0,07%.


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