El discurso del Rey

23/12/2014

Gerardo Correas.

reyninas

Venga, me voy a atrever.

Sí, me voy a atrever a analizar lo que va a ser la intervención más esperada del Rey Felipe VI con unos días de antelación. Su primer discurso de Navidad. La primera vez que el nuevo Rey intervendrá con el ya tradicional mensaje del jefe del Estado, ante las cámaras y con un 70% aproximado de audiencia. Millones de españoles estarán atentos a la pequeña pantalla el próximo día 24 y mirarán con lupa, desgranando hasta el último detalle de la aparición del monarca.

¿Habrá cambios? ¿Qué puntos serán los centrales de su mensaje? ¿Desde donde lo hará? ¿Ha escrito él el discurso o se lo han escrito? ¿Estará de pie o sentado? ¿Lo leerá o lo dirá de memoria? Esta y mil preguntas más son las que todos nos hacemos ante el primer mensaje institucional que el Rey lanzará el día 24. Vayamos una a una para predecir lo que puede pasar.

En primer lugar, al fondo del discurso. ¿Quién lo escribirá? El Rey, como es lógico, dispone de la ayuda de unas cuantas personas que, después de haber tenido una entrevista con él donde se fijan las ideas principales, cada una y por separado escriben y redactan la parte que se les ha asignado.

A partir de ahí, hay una persona muy cercana y perteneciente a la Casa que hace de unificador. Es decir, cuadra los estilos, liga unas ideas con otras y modifica, quita o añade lo que considera oportuno. De este modo, se forma un documento base sobre el que el Rey trabaja con las correcciones que considera oportunas y le otorga su toque personal.

Pero… ¿Qué temas tratará? ¿Cuáles son las ideas fuerza en las que se basará? Con toda seguridad, veremos a un monarca mucho más cauto que los políticos de hoy, tanto gobierno como oposición, que lanzan mensajes casi preelectorales según mande la coyuntura del momento. Me atrevería a decir que el Rey aprovechará para exponer de manera descriptiva las principales cuestiones que preocupan a los ciudadanos. Se trata del único discurso del Rey donde el gobierno no mete baza. Lo conoce, pero es del Rey, y lo decide él. Es su mensaje.

Creo que hablará de corrupción. Dudo que se refiera a su hermana, la Infanta Dª Cristina, pero en este sentido, seguramente la versión cambiará en función de si ya se ha emitido o no -para esas fechas- el auto del juez Castro con respecto al caso Nóos. No sé de qué manera, pero lo más probable es que siga con lo ya iniciado por su padre el rey Juan Carlos en anteriores mensajes, hablando de justicia para todos.

Pero no solo hablará de corrupción. Veremos a un Rey preocupado por la actual crisis institucional, al igual que la mayoría de la sociedad española. Creo que pedirá rectitud a unos y confianza a los demás, siempre en beneficio de una mejor convivencia.

También apostaría a que hará menciones especiales a la crisis económica y al gran problema del paro, sin alinearse de ninguna manera a la euforia que parece que últimamente está ofreciendo el gobierno. Más bien, creo que se solidarizará con todos aquellos que lo están pasando mal. Y, cómo no, hablará de cuestiones sociales, de cuestiones educativas, de concordia y de transparencia, dos palabras sobre las que el monarca ha decidido girar toda su actividad, sin olvidar la necesaria convivencia entre todos los pueblos del estado.

Me sorprenderá, de hecho, si no dice, al menos, algunas palabras en los idiomas oficiales del país, en el guiño y llamada a la convivencia de todos.

Veremos, en definitiva, a un rey que se quiere acercar a los ciudadanos, a todos y a cada uno de ellos, hablándoles de las cosas que les preocupan.

Una vez que tenemos ya el fondo del discurso, analicemos cómo es probable que lo presente. ¿Lo hará de pie o sentado? ¿Leerá? Si tuviera que resumirlo en dos palabras, dirá que innovaciones, pocas. Habrá cambios, pero en ningún caso será un golpe brusco que haga que los espectadores hablen sólo de eso y se pierdan el contenido.

Es tradicional, de manera muy acertada desde mi punto de vista, que los cambios que se producen en las apariciones públicas desde la Casa Real estén adaptados a los tiempos, pero sin que se noten en exceso.

Por ejemplo, creo que modificarán el uso de la técnica. El actual monarca lee mucho mejor que se padre, al que se le hacía imposible ligar dos planos seguidos y los técnicos se veían obligados a hacer cortes y después editarlos. Este va a ser uno de los cambios importantes. Creo que, en esta ocasión, el Rey va a realizar su intervención en unos 15 ó 20 minutos y será seguida, de corrido, con un juego de realización que permitirá distintos planos pero sin los cortes a los que nos acostumbraba el Rey emérito.

También creo que Felipe VI aportará frescura. Su discurso va a ser mucho más desenfadado, serio y riguroso, pero más fresco y cercano, tal y como lo está demostrando en sus últimas apariciones. Así lo hizo en su intervención estelar en la última cumbre iberoamericana de Veracruz.

Tal vez si lo hiciera de pie, apoyado en la mesa como ya lo hizo su padre hace un par de años, le resultaría más fácil transmitir esa frescura que está introduciendo en la institución monárquica. De esta forma transmite cada vez más el papel de una jefatura de Estado que de una corona.

Asimismo, creo que apostará por grabar en su despacho. Sí, ese que a todos nos sorprendió por lo anacrónico y tradicional. Pero, con seguridad, veremos algunos cambios que son sobre todo simbólicos.

Espero que lo que más llame la atención sea la desaparición de ese Belén clásico que figuraba en los últimos años del rey Juan Carlos, en un mensaje claro de respeto a todas las confesiones religiosas sin apostar por ninguna, tal y como hizo en el momento de su proclamación en la que desaparecieron los símbolos religiosos de cualquier tipo.

En cuanto a la etiqueta, espero esa corbata verde que tanto le gusta a Su Majestad, símbolo Borbón por excelencia. No nos olvidemos de esa coincidencia de las siglas de la frase: Viva El Rey De España, que conforman la palabra del color con el que los monárquicos muestran su adhesión a la corona.

Ahora lo que nos queda es esperar a Nochebuena y a desearle a Su Majestad la mejor de sus intervenciones, en la seguridad de que no desaprovechará esta oportunidad para seguir disparando su popularidad entre todos los españoles.

 

Gerardo Correas es Presidente de la Escuela Internacional de Protocolo y Director del Área de Protocolo de la Universidad Europea

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