En esta línea el todavía presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha indicado que el 2015 será el año del «despegue definitivo de la economía» española, y ha añadido que si las circunstancias exteriores lo permiten, será «mucho mejor» que 2014.
Durante el balance que ha ofrecido del curso político, Rajoy afirmó que hace un año pronosticó que 2014 sería mejor que el año anterior y aseguró que este pronóstico «se ha cumplido con creces», con 550.000 empleos más entre el segundo y tercer trimestre del año, mientras que los últimos doce meses la afiliación a la Seguridad Social ha aumentado en 400.000 personas.
«Estoy convencido de que los datos de diciembre, que se publicarán en pocos días, van a confirmar esta tendencia», subrayó Rajoy, tras indicar que el empleo ha vivido en 2014 un cambio «sustancial», dado que ha sido el primer año, desde 2007, en el que se ha creado empleo neto. «Esto marca un antes y un después», reiteró.
Pensiones y salario mínimo
Mariano Rajoy se ha referido a las ridículas subidas de las pensiones y el SMI y aunque ha reconocido que «son modestas», dice que «tienen más capacidad de compra porque coinciden con un IPC en cero o en negativo y con la subida salarial pactada por los agentes sociales para 2014 en el entorno del 0,5%».
El Consejo de Ministros de este viernes aprobó un incremento del 0,5% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), con lo que se elevará a 648,6 euros mensuales y en cómputo anual alcanzará los 9.079,37 euros, así como la revalorización del 0,25% de las pensiones para 2015.
El SMI lo perciben en la actualidad unos 200.000 trabajadores, que verán incrementada esta renta en tres euros mensuales.
Por otro lado, las pensiones subirán un 0,25% en 2015, al igual que ocurrió en 2014, el mínimo establecido en las reforma de las pensiones.
En su intervención y sobre el SMI, Rajoy ha explicado que la prioridad es «tener un crecimiento económico sólido» y que «si los precios bajan, no tienen por qué subir los sueldos y la gente va a estar mejor«.
El jefe del Ejecutivo ha indicado así que «un país puede subir los sueldos un 25% y hundirlos, porque tienen una inflación del 60%». «Estas políticas de precios bajos son muy importantes para España», ha remachado.
Bienestar de los españoles
Mariano Rajoy aseguró que la principal prioridad del Gobierno sigue siendo el bienestar de los españoles «y así será hasta que España recupere lo que se llevó la crisis», indicó que el año que viene habrá en España menos personas en paro y más trabajando y cotizando a la Seguridad Social, y afirmó que, más allá de un número en una estadística, cada persona que encuentra empleo es «una esperanza para todos aquellos que aún no lo han encontrado».
Rajoy también destacó que entre enero y noviembre se han creado 71.500 nuevas empresas, a un ritmo de crecimiento de casi el 5% respecto al año anterior y del 10% frente a 2011, y subrayó que la Seguridad Social ha recuperado ya una «buena parte» de las empresas que se habían dado de baja durante la crisis, al tiempo que resaltó que España ha ganado competitividad, las exportaciones ya suponen el 34% del PIB y el país se ha convertido en un «referente» para las inversiones internacionales.
Control de la inflación
El presidente del Gobierno se refirió también al «control de la inflación» y aseguró que tiene «dos lecturas»: en primer lugar, la mejora de la competitividad de España debido al recorte del diferencial de inflación con la zona euro y especialmente con Alemania y, en segundo lugar, el «componente social» de esta caída porque se mantiene la capacidad adquisitiva de los salarios y de las pensiones.
En resumen, prosiguió Rajoy, se trata de las «primeras Navidades de la recuperación en términos de empleo, crecimiento económico y actividad». «En apenas tres años, los españoles han conseguido dar la vuelta a la situación y a la imagen del país. Donde antes había desconfianza, hoy encontramos seguridad, donde había destrucción de empleo, hoy hay un proceso continuado y creciente de puestos de trabajo», enfatizó.
Así, Rajoy señaló que España es el país que más crece de la mayoría de los socios europeos y el que más empleo crea en Europa, a pesar de que a «algunos les cuesta creerlo». «Es la realidad, que ya no puede nadie negar», subrayó el jefe del Ejecutivo, tras afirmar que el Gobierno «nunca ha engañado a los españoles sobre la situación de la economía» y tampoco lo va a hacer ahora, aunque evitó caer en el «triunfalismo» y quiso mantener la «prudencia».
«Pero desde esa prudencia, España crece económicamente, con bases sólidas, claramente por encima de la media europea. Si se mantienen las condiciones favorables del sector exterior, con el tipo de cambio del euro y el precio del petróleo, 2015 que será bueno, puede ser muy bueno para la economía. Si 2012 fue el año del ajuste, 2013 el de las reformas, 2014 ha sido de la recuperación y 2015 será el año del despegue definitivo de nuestra economía«, subrayó.
Sin menoscabo del Estado de Bienestar
El presidente del Gobierno, quien recordó que España ha pasado de caer un 1,2% en 2013 a crecer un 1,3% en 2014, puso énfasis también en que se está superando la crisis «sin menoscabar el Estado del bienestar», y puso como ejemplo que frente a otros países europeos, que han tenido que recortar las pensiones un 10% o un 15%, España paga hoy más pensiones públicas que antes de comenzar la crisis y en 2015 el Gobierno destinará 360 millones de euros al día a pagar estas prestaciones.
Igualmente, indicó que en 2014 se superaron los 30.000 millones de euros en el pago de las prestaciones por desempleo (82,5 millones al día), al tiempo que destacó que las políticas activas de empleo crecerán un 16,5% en 2015, tras el acuerdo con los agentes sociales.
«Después de tanto esfuerzo realizado en estos tres años, los españoles tienen margen para poder hacer este tipo de políticas, que llevan la esperanza a las personas. Antes no podríamos hacerlo, no era posible, ahora ya es posible y por eso lo hacemos», indicó.
Reforma fiscal
Rajoy destacó, asimismo, el «componente social» de la reforma fiscal, que supondrá una rebaja media del 12,5% y que se centrará finalmente en las rentas medias y bajas, en las familias numerosas y con discapacitados y dejará en manos de familias y empresas 9.000 millones de euros en dos años, un «espaldarazo definitivo al crecimiento y a la competitividad empresarial».
Por último, apuntó que ya ha pasado «lo peor» y que ahora llega el momento de «recoger los frutos de tanto esfuerzo», pero afirmó que «no se puede bajar la guardia ni dar marcha atrás», ni se puede «poner en peligro la recuperación que ha comenzado y que nadie puede negar». «Dar marcha atrás en las reformas sería tanto como dar marcha atrás en la senda de la recuperación. Sin duda queda mucho por hacer, sobre todo devolver la esperanza a personas a las que la crisis hizo más daño», subrayó.
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