A media mañana la suerte parecía echada y los mercados europeos acusaban el golpe que representa la convocatoria de elecciones anticipadas en Grecia. La Bolsa de Atenas perdía en esos momentos más de un 8% y las principales plazas europeas caían a bloque. Pero ya se sabe que en esto del mercado bursátil nada es como parece y lo que cuenta es cómo se termina y resulta que al final no se terminó tan mal:
Lo que ven es el gráfico del Dax alemán en velas de cinco minutos y como la reacción final hizo que retornara al terreno positivo. Wall Street tuvo mucho que ver en ello, pero puede apreciarse que no hizo mínimos desde las once y media de la mañana, por lo que al caldo de cultivo para la reacción ya existía.
¿Disipado el peligro? Mi idea, conste que es mía y que es absolutamente personal y poco razonada, es que el asunto griego va a dar algún coletazo cada vez que alguna encuesta otorgue posibilidades reales de gobierno a Syriza, pero en el mercado se confía en que Samaras logrará formar gobierno de nuevo, respaldando las reformas y el rescate.
¿De dónde sale esta opinión? Del propio gráfico de la Bolsa de Atenas:
Ciertamente hoy se ha producido una bajada sensible, un 3,91%, pero quienes mandan en el cotarro se han esforzado porque las cosas quedaran al cierre en el nivel mínimo tolerable, en la zona de los últimos mínimos. La tremenda sombra de la vela diaria de hoy se convierte por este hecho en un factor positivo incluso.
Luego pasará lo que pase, pero a día de hoy no me parece que Grecia vaya a ser un peligro real para el devenir de los mercados europeos, salvo noticias que nos cambien completamente de escenario. Por eso, sigo si perder de vista al rublo, el otro gran factor de inestabilidad junto con el petróleo:
En las dos últimas sesiones ha perdido otra vez más de un 10%. El pasado viernes se dejó un 4,19% y hoy un 6,22% y esto suele ser el aviso de que los mercados y quienes tienen el dinero siguen sin confiar en la capacidad de reacción de la economía rusa y en la capacidad de sus dirigentes para aplicar las medidas correctoras que el país necesita. Y, recordemos, muchas de las grandes empresas alemanas son ‘hipersensibles’ a cualquier cosa que tenga que ver con Rusia.
Eso sí, vuelve a destacar en el panorama cómo el asunto griego pasa factura con mayor intensidad a las Bolsas de países periféricos, con los mercados español, italiano y portugués en pérdidas en tanto que los mercados del norte volvían a las ganancias. Esto de la globalización funciona así y si te han etiquetado, justa o injustamente, como ‘primo hermano’ de los griegos, tu deuda se resiente a la primera de cambio y con ello la Bolsa sufre.
Las Bolsas periféricas cerraron, como la griega, muy alejadas de los mínimos del día, pero siguen sin disipar del todo las dudas a los ojos de los inversores internacionales, que corren a deshacer sus posiciones en estos mercado en cuanto oyen la palabra Grecia por temor a un contagio que no llegó a producirse del todo en el peor de los momentos y que mucho menos se va a producir ahora, pero el dinero es así. Simplemente, cobarde.
Así pues, lo de siempre. Mucho cuidado, seguimiento estrecho de las posiciones, stops ajustados a lo que espera con su operativa y estrategia clara. Si alguna de las condiciones enumeradas no las puede cumplir, mejor quedarse fuera de momento en Europa, que no están las cosas para grandes alegrías.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,05%, el FTSE un 0,36%, el CAC un 0,51% y el Ibex perdió un 0,84%. Peor le fue al MIB italiano, que se dejó un 1,15%, en tanto que el PSI portugués recortó un 0,74%.



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