Les pongo de entrada el gráfico del petróleo, que hoy ha roto por la parte de abajo la zona de congestión por la que transitaba, dejando en el aire cierto aroma a nuevas correcciones inminentes:
Pero mientras llegan o no llegan esas esperadas caídas y vemos si tienen efectos o no sobre el resto de mercados, veamos a qué fuerzas me refiero.
Primera fuerza: el Índice Dow Jones de Valores Industriales. Puede verse en este gráfico de velas diarias cómo está formando un techo redondeado de libro, de esos que invitan a abrir cortos por doquier. Pero mucho ojo que todo puede ser una estratagema.
De entrada, alguna de esas velas corresponde a sesiones con volumen tendiendo a cero, que eso es lo que tenemos en algún día navideño, y tampoco vayan a creer que el volumen de hoy ha sido precisamente llamativo por lo abultado…
En segundo lugar, el Dow es el índice favorito de la manipulación. Cuando hay que tirar del mercado, nada mejor que fijarse en unos cuantos valores del Dow y que tiren del carro, que suelen terminar por contagiar al resto. Cuando hay que frenar al mercado, nada como vender esos mismos valores para que parezca que las caídas son una realidad en el mercado.
Pero hay un problema. Tanto han manipulado y tanto han hecho creer que los grandes están dispuestos a seguir tirando de todo y que no cederán un milímetro que los pequeños han terminado por creérselo:
Ahí lo tienen. El Russell 2000, el índice de los valores de pequeña capitalización, prácticamente insobornable por contar con 1.973 valores, se ha terminado por creer que esto e las subidas va en serio y lleva dos máximos históricos consecutivos con una sesión hoy que no tiene en absoluto un perfil derrotista.
Lógicamente, el avance de los valores más pequeños hace que la amplitud del mercado sea positiva y no por poco margen. En un día de equilibrio en los principales índices, avanzan 3.479 valores y bajan 2.879. No hay equilibrio y ganan bien, sin apuros, los valores al alza.
Estas son las dos fuerzas que ahora mismo se contraponen. Es el mundo al revés. El Dow anunciando corrección y el Russell diciendo todo lo contrario. ¿Con qué me quedo?
Particularmente, soy un entusiasta seguidor y estudioso de los indicadores de amplitud, tengo un libro publicado sobre el asunto y un blog en el que expongo mis ideas junto a otro tipo que está tan loco como yo. Por tanto, me quedo con la señal del Russell 2000, aunque sea correr un riesgo muy fuerte.
¿En qué baso esta idea? Pues en sensaciones un poco contrapuestas. Desde el punto de vista de los indicadores de amplitud, llevamos tiempo con los índices subiendo y el mercado bajando y eso suele ser posible solo en este sentido. Manipular al alza es sencillo porque el Dow es muy manipulable (no tanto como el Ibex patrio, pero casi), pero a la baja cuesta bastante más y cuando un mercado está por subir no hay forma de pararlo.
Y ahora mismo, está por subir, el fondo de mercado es positivo y el Dow Jones, que tanto tiró para sacar al mercado de los aprietos de hace solo unas semanas, se encuentra en tierra de nadie. Puede que sea un simple descanso, que se permita una leve corrección o que, simplemente, nos estén volviendo a engañar como casi siempre.
Si de verdad hubieran tenido interés en recortar, en estos días de escaso volumen y con Grecia y el rublo como excusa lo hubieran tenido a huevo. Y hoy se suma un nuevo mínimo del petróleo y la bajada del Dow es tan tímida que si no fuera por el conjunto de las últimas velas apenas si le habríamos prestado atención…
Me arriesgo a fe de que me puedo equivocar gravemente, pero no tengo la sensación de que quieran corregir ahora. Retroceder para coger fuerzas me cuadraría más, pero retroceder en serio, ahora mismo no me parece que sea el caso.
Otro dato:
Eso que ven es el gráfico del S&P 500 en velas diarias. Su forma no es de techo redondeado, aunque las velas se estrechan más últimamente. Y lo que ha dejado hoy es un nuevo récord histórico.
Al cierre, el Dow Jones retrocedió un 0,09%, el S&P 500 ganó un 0,09% y el Nasdaq Composite terminó en tablas, 0,00%.




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