Dado que es el último día del año y es tiempo de resúmenes, la mejor forma y más rápida que se me ocurre para que se hagan una idea de lo ocurrido con el Ibex de nuestra entretelas es mostrarles un gráfico peculiar: el del año completo marcando distancias a máximos y mínimos:
Al final, subida del 3,66% que para los optimistas es la segunda anual consecutiva y para los pesimistas queda por debajo del nivel de los 10.300 puntos. Les prometo que ignoro qué han visto todos en el susodicho nivel. Allá por junio o julio pudo representar algo técnicamente, pero ahora mismo es más bien un cero a la izquierda, la nada absoluta, pero debe ser resultón el asunto…
Ya saben lo que opino del Ibex como referencia bursátil. Vale para lo que vale y es bastante poco. Por no servir no sirve ni para ver realmente qué pasa en el mercado español, dado el abultado sesgo bancario que tiene el selectivo. Pero como es la referencia, vamos a intentar un análisis de urgencia.
Lo primero que se me ocurre es pensar ahora en todos los pesimistas de ahora. ¿Qué contaban cuando hace apenas mes y medio las cosas se pusieron feas de verdad y el selectivo llegó a perder un 5,51%? La verdad es que el resultado final es para darse con un canto en los dientes, pero ya saben que atribuiir al Ibex el apretón es tan absurdo como pensar en el poderío español en el concierto económico mundial. Cero pelotero.
Si al Ibex no le arrastran los índices americanos y el Dax, la Bolsa española no estaría en ninguna parte ahora mismo, como no lo están la rusa o la griega. Cierto es que la confianza de los inversores en España ha ido recuperando enteros poco a poco, pero no es menos cierto que hemos visto salir el dinero a carretillas en las últimas semanas y si lo de Grecia se pone tenso, veremos más, con independencia de lo que haga el índice.
Particularmente, yo ampliaría un poco el plazo del análisis para buscar cosas en las que realmente merezca la pena apoyarse:
Esa línea, procedente de un gráfico en velas semanales, sí que es importante y ahora mismo marca el límite que separa el bien del mal, que viene a estar en los entornos de los 9.800 / 10.000 puntos y por ahí va continuar el próximo mes. Ese es el nivel de referencia real y no los 10.300 puntos de marras.
Lo bueno que ha tenido este año es que se ha visitado por dos veces lugares críticos y en ambas ocasiones el mercado ha salido catapultado al alza. Obviamente, porque el resto salía al alza, pero no duden que algunas de esas excursiones bajistas tan agudas han tenido mayor intensidad en el Ibex con el único fin de ‘probar’ el soporte.
Probado ha quedado, parece sólido y parece que al impulso alcista le puede quedar aún un tramo durante 2015. Si todo acompaña, se producirá, pero no duden que el Ibex será uno de los mayores perjudicados si no se cumplen algunas de las cosas en las que se han apoyado las últimas subidas, especialmente las referidas a las esperanzas en que el BCE lanzará una QE más pronto que tarde.
Por tanto, optimista. Pero tampoco conviene lanzar las campanas al vuelo, que el Ibex no es nadie en el concierto mundial y si los demás no tiran no hará ninguna machada.
Solo me resta reseñarles que en la lamentable sesión de hoy el CAC avanzó un 0,64% y el FTSE un 0,29%. El mercado alemán, un mercado serio, permaneció cerrado.
Y, ahora sí, Feliz 2015.


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