Mientras el precio del petróleo se mantuvo en cotas controlables, los índices bursátiles se mantuvieron muy discretamente alcistas y el Dow Jones logró reconquistar la barrera de los 18.000 puntos, pero una vez que el petróleo se metió en problemas, el Dow dejó de ejercer de sostén y se puso a la cabeza de las caídas, llegando a perder más de 100 puntos, una barrera que en Wall Street es muy usada como límite para la reacción o para el hundimiento definitivo.
En un primer momento, pareció reaccionar, aunque tuvo más que ver la mejora del petróleo que la fuerza del mercado de acciones en el que la falta de volumen hizo que el habitual ejercicio de remo fuera bastante menos efectivo que en otras ocasiones, hasta el punto que cuando se vio incapaz de seguir el ritmo del petróleo al alza, se dejó caer, cerrando en mínimos del día.
Como puede apreciarse en los gráficos, el petróleo experimentó una subida en vertical en pocos minutos que no pudo ser seguida ni de lejos por los índices bursátiles. Es lo que tienen las sesiones raras en días en los que el personal está más pendiente de salir corriendo que de cualquier otra cosa.
Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,89%, el S&P 500 un 1,03% y el Nasdaq Composite un 0,87%.
Desde pasado mañana habrá que empezar a valorar si las últimas sesiones marcan tendencia o son fruto del escasísimo volumen. Pero eso será ya en 2015. ¡¡Feliz Año!!


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