Disfrutar de esa caña pendiente, organizar esa cena pospuesta, darnos ese abrazo que tanto deseamos, poner en marcha ese proyecto anhelado, brindar ¡por fin! con esa copa que nunca nos tomamos, propiciar ese reencuentro añorado, embarcarnos en ese viaje soñado, hacer esa llamada aplazada, atreverse con esa locura tanto tiempo guardada, tomar la iniciativa para proponer esa cita ansiada, acordar ya mismo una fecha para esa escapada frustrada…
Perder el miedo a lo desconocido, no dejar morir en los preámbulos un romance que promete, deleitarme con conversaciones intrascendentes en mutua compañía, pintar de colores la rutina, zampar ese pastel que siempre seduce al otro lado del cristal, huir de la levedad intelectual, fulminar orgullos y prejuicios, conservar intacto el entusiasmo, disipar la amargura, volver a ser niños de vez en cuando, guiñar el ojo con picardía a ese desconocido irresistible, cometer travesuras irreverentes, ser agradecida, intentar rozar las nubes con las yemas de los dedos, no descuidar las ganas de aprender, combatir el conformismo, declarar la guerra a la pasividad (¡y a la indiferencia!)…
Jugar con tus lunares, abandonarme entre tus brazos, acariciar tu ombligo, memorizar tu olor, despertar a tu lado, estremecerme con tu presencia, relamer tu piel, entregarme sin reservas, arrinconarte en la oscuridad, no quedarme con ganas de ti, besarte con los ojos abiertos, apretar tu mano, acompasar los latidos de nuestros corazones…
Sonreír más a menudo, saborear lentamente el primer café de la mañana, apretujar a todo cachorrillo que se cruce en el camino, desterrar las prisas impertinentes, aspirar la brisa marina, dibujar el mejor desenlace para esa historia inacabada, cantar a pleno pulmón, regalar flores sin fecha señalada en el calendario, torear a los imprevistos, contar estrellas, perseguir mariposas, alargar las sobremesas, sorprender a los que me provocan, luchar por recuperar lo excepcional, tentar a la suerte, danzar sin tregua hasta el amanecer, ser valiente, pedir perdón, cultivar la empatía, valorar las cosas cuando se tienen…
Los instantes inolvidables que merecen la pena, te enriquecen y te hacen vibrar no proliferan, así que pido a los Reyes que sean generosos repartiendo momentos mágicos para todos. Las personas a quienes respetar y admirar, las que saben sacar lo mejor de ti, se cuentan con los dedos de la mano. Abusaré de la buena voluntad de los Magos de Oriente para suplicarles que también derrochen magnificencia uniendo trayectorias vitales llamadas a entenderse. ¿Tendrán a bien Sus Majestades hacer realidad tantos deseos a lo largo de este nuevo año? Hagan sus apuestas… Y no olviden que un hechizo puede ayudar, pero las decisiones finales dependen de cada cual.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.