No hay más que ver los gráficos del petróleo y del S&P 500 en el mismo rango horario para darse cuenta de las similitudes:
En la parte superior tienen al S&P 500 y en la inferior al crudo West Texas. Ambos están en velas de cinco minutos y el rango horario es el de la sesión bursátil. Semejantes sí que son…
Y es que en Wall Street está pesando mucho el efecto negativo de la caída del precio del petróleo sobre una gran cantidad de empresas cotizadas. Pesa mucho más que los efectos beneficiosos que sobre la economía americana puede tener esta rebaja. Ya veremos cómo cuando quieran subir verán esta parte de la botella, la medio llena.
Porque en el medio plazo, lo que el consumidor americano no dedique a gasolina lo va a dedicar a consumo y eso es siempre el motor de la economía americana. El problema es que lo dedicará a consumo mientras mantenga el optimismo en la recuperación económica y no vea peligrar su empleo.
El aumento del consumo hará de contrapeso al efecto deflacionario de la caída del precio del petróleo y lo hará además sin generar tensiones inflacionistas, por lo que el saldo sería mas o menos neutral y no llevaría a la Fed a determinar subidas de tipos de interés.
Pero en este «cuento de la lechera» no se incluye lo que ahora mismo está generando más incertidumbre. ¿Hasta donde están dispuestos a llegar Arabia Saudí y Rusia? ¿Quieren expulsar del mercado a todo aquél que no sea capaz de producir por debajo de 20 dólares o se conformarán con no llegar tan abajo?
Y ya puestos ¿que problemas añadidos generará a la maltrecha economía rusa el descenso de los ingresos del petróleo? Esta es la principal incógnita y los inversores, además, temen que en un entorno adverso económicamente, Putin pueda tomar un sesgo aún más ultranacionalista y complicar determinados esquemas geopolíticos que parecían casi asentados, como ha pasado con Ucrania.
A buen seguro nada de esto se considerará siquiera cuando los que mandan en el negocio consideren que ha llegado el momento de volar de nuevo, pero de momento es lo que hay mientras no haya noticias positivas que escondan un poco los análisis negativos que se están produciendo.
Y si encima de Europa no llegan más que nervios, pues apañados estamos…
Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,74%, el S&P 500 un 0,89% y el Nasdaq Composite un 1,29%.


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