Tiempo de cambios e incertidumbres

07/01/2015

Josep M. Orta.

El nuevo año sabemos cómo empieza pero sólo se huele que acabará de una forma muy diferente. El partido de moda, Podemos, sube como la espuma según todos los indicios pero puede ser que como la espuma, que de la misma manera que sube, baja.

Es evidente que el equipo que lidera Pablo Iglesias ha atraído se ha hecho un hueco en la voluntad de muchos y sus denuncias sobre lo que no funciona son compartidas por gran parte de la ciudadanía sin embargo los vientos favorables pueden cambiar cuando llegue la hora de explicar la medicina que aplicarían para revertir la situación. El experimento teórico surgido en los despachos de una facultad no siempre se traduce en soluciones reales en la práctica. Por otra parte no sería extraño que en una formación de aluvión no tardaran en surgir protagonismos que enturbiaran el proyecto. De momento las pocas propuestas que han hecho –especialmente en temas económicos- no han tardado en matizarlas, cuando no corregirlas.

Podemos tiene a su favor el hartazgo de una parte considerable del electorado hacia la actual clase política, también se benefician de haberse convertido en el centro del debate con una feroz campaña de las fuerzas establecidas contra su irrupción en el mapa político. También les beneficia el hecho que la clase política y su modo de actuar está más que amortizada y desprestigiada. Hablando en términos futbolísticos, tanto el PP como el PSOE hace tiempo que han recibido una tarjeta roja de muchos ciudadanos por su incapacidad para dar respuesta a los problemas reales del país, despreciando con frecuencia a los ciudadanos con su prepotencia y sus mentiras.

Estos días vemos el patético ejercicio de las grandes fuerzas establecidas ara aferrarse al poder augurando cambios, anunciando rebajas de unos impuestos que han subido desmesuradamente… en definitiva, prometiendo el milagroso bálsamo de fierabrás, con el inconveniente que la gente tiene memoria y las elecciones no se ganan durante las promesas de dudoso cumplimiento que realizan en periodos electorales si no en el día a día durante toda la legislatura.

Otra de las incógnitas que se abren con el año es como seguirá el proceso secesionista en Catalunya. En las últimas semanas se está demostrando que el enemigo de los catalanes que quieren decidir su futuro no está en Madrid, si no en las peleas de los políticos que han asumido este proceso. Como señalaba un clásico, el principal enemigo de un independentista es otro independentista y a día de hoy parece que la máxima se está cumpliendo. De la evolución de este proceso depende de la subsistencia de una CiU reciclada en “el partido del President” y una ERC que puede quedar como la boicoteadora del deseo de una gran parte de su potencial electorado.

Además el mapa político catalana no sólo contempla la irrupción de Podemos (cuya apuesta por el derecho a decidir es más bien teórica) y sus aliados de Guanyem de Ada Colau , además Ciudadanos y la CUP están ganándose un espacio que hasta ahora les tenía marginados de muchas instituciones. Además todo hace prever que los hasta ahora grandes partidos estatales (PP y PSOE) sólo tendrán un papel marginal en la vida política catalana.

Nos esperan elecciones autonómicas, municipales, generales y acaso las catalanas. Como uno no es adivino lo único y pretende que lo que se escriba no quede desautorizado por la realidad con el paso del tiempo, sólo me atrevo a augurar que son tiempos de cambio y cuando salgamos del 2015 nada será igual.

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