Desconfianza máxima hacia el BCE

09/01/2015

Miguel Larrañaga. Tanto va el cántaro a la fuente, que al final termina por romperse y en el mercado europeo parece estar pasando exactamente eso. Tanto ha amagado sin dar el BCE que existe una desconfianza máxima hacia lo que pueda hacer respecto de la esperada QE.

Todo son filtraciones y rumores, posiblemente muy interesados, pero se tiene la experiencia de que en ocasiones anteriores han resultado bastante fiables, así que van teniendo más credibilidad que el propio Mario Draghi, de quien todo el mundo conoce su capacidad para decir una cosa y no hacerla o hacer algo que etiqueta como lo prometido pero que se parece más o menos lo que un gato a una castaña.

Pues bien, los rumores dicen que lo único cierto que pude esperarse de la QE es que tenga un monto total de 500.000 millones de euros como máximo. El resto está todo a debate y eventualmente sujeto a decepción enorme

A estas alturas, después de todo lo que Draghi ha dicho de las medidas que el BCE tiene preparadas por si son necesarias, constatar que de preparado nada, que todo está cogido con alfileres y que no hay acuerdo siquiera en las líneas filosóficas de lo que debe ser un programa de estímulos es dar demasiada ventaja a las tesis alemanas contrarias a la implementación de una QE.

Y recordemos que el Bundesbank, en un alarde de concesión, ha abogado porque, en todo caso, cada banco central compre la deuda que buenamente pueda y corra con su propio riesgo. Eso y nada viene a ser todo lo mismo y el mercado lo dice claramente.

Pero es que a estas alturas ni siquiera está claro si se podrá comprar deuda griega o chipriota, ambas calificadas como bono basura. Hasta ahora el BCE admite deuda de estos países como colateral excepcional siempre que ambos países estén acogidos a programas de rescate, pero no se sabe si esto supone algo más, porque todo lo que se ha hablado hasta ahora en el seno del BCE, que tiene pinta de haber sido muy poco, ha girado en torno a bonos con rating de «investment grade».

En definitiva, que la presunta QE no solo puede no servir para nada (entonces mejor que no gasten dinero de todos, por favor), sino que puede empeorar las cosas para quienes las tienen ya más cuesta arriba, griegos y chipriotas.

El mercado quiere y pide desde hace tiempo que el BCE actúe como banco europeo, de todos y central. Y ahí está precisamente el problema. No es banco, cada vez es menos de todos y de central no tiene absolutamente nada. Cada vez es más un simple emisor de moneda y para ese viaje no se necesitaban estas alforjas. Con una buena imprenta se hace el mismo servicio y mucho más barato.

Luego puede que nos vengan con alguna sorpresa positiva, pero no es eso lo que está viendo el mercado ahora mismo. Más bien está viendo lo contrario.

En estas condiciones, lo de menos es que el Banco Santander haya caído a plomo tras el anuncio de macroampliación de capital de ayer (y de recorte del dividendo). El Ibex ha caído mucho por este motivo, más que sus homólogos europeos, pero tampoco se ha notado demasiado. Lo que ayer parecía una fiesta se ha convertido hoy en una masacre y lo peor puede estar por venir.

Al cierre, el Dax se dejó un 1,92%, el FTSE un 1,05%, el CAC un 1,90% y el Ibex un 3,91%.

¿Te ha parecido interesante?

(+3 puntos, 3 votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.