Volvemos al mundo al revés en versión bursátil. El índice que se mueve como pez en el agua en entornos de volatilidad y manipulación es el Ibex y, en cambio, encuentra serias dificultades para seguir el ritmo impuesto por el Dax:
Ahí lo tienen. En la parte superior el Dax y en la inferior el Ibex. Perfiles casi calcados y sustanciales diferencias en los resultados.
En los gráficos se puede apreciar una apertura al alza y cómo la rebaja del ‘rating’ ruso devuelve las cosas a la zona peligrosa y la amenaza de una nueva sesión de ‘quiero y no puedo’ volvió a flotar en el ambiente.
Unas declaraciones de Josef Makuch, miembro del consejo del BCE, devolvieron a los mercados europeos las ganas de avanzar. Makuch ha vuelto a subrayar que el BCE está preparado para actuar y lanzar su programa cuantitativo, aunque aún sea un poco pronto para sabe todos los detalles sobre en qué consistiría.
Curiosamente, esta vez el mercado se tomó a bien eso de que no se sepa bien qué va a hacer el BCE y puso el énfasis en que el BCE va a actuar. ya veremos qué pasa y en qué quedan todas las expectativas que se han generado…
Y una vez llegados a la zona de máximos comienzan las grandes diferencias. El Ibex pierde terreno más rápidamente que el Dax, que se queda parado y luego baja ligeramente en respuesta a la nueva caída de los precios del petróleo. No obstante, el frágil equilibrio se pierde cuando la apertura de Wall Street rompe la baraja con una caida pronunciada que deja tocados a los índices europeos.
Es en este momento cuando podemos observar algo que no vamos a ver muchas más veces. Cuando el Dax y el Ibex entran en pérdidas comienza a producirse un brusco giro que catapulta de nuevo a los índices. Pero en el trance las diferencias se han agradado y se demuestra que el dinero no entró en el Ibex sino en el Dax.
El índice alemán volvió a la zona de máximos de nuevo en apenas media hora. El Ibex se quedó a medio camino y pidiendo la hora. Fue a remolque toda la sesión y cuando había que recuperar terreno por segunda vez se vio claramente cómo en uno hay fuerza y en el otro casi no hay ni inercia.
Son las «ligerísimas diferencias» entre el mercado español y el mercado alemán. Incluso cuando la economía de su país flojea, el Dax es mucho Dax.
Al cierre, el Dax avanzó un 1,38%, el FTSE hizo tablas, un 0,00%, el CAV subió un 1,18% y el Ibex un 0,81%.


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