El cierre de la refinanciación del préstamo de 2.200 millones de euros, que Sacyr tiene asociado a su participación de cerca del 9% en Repsol, deja la manos libres a la empresa que preside Manuel Manrique para abordar operaciones empresariales que tenía aparcadas y que forman parte de los objetivos estratégicos de la compañía: mejorar sus ratios financieros y promover en sus negocios básicos.
El acuerdo alcanzado con los bancos que representan el 80% de la deuda, anunciado la pasada semana, entra ahora en la recta final. Las entidades que no han aceptado las condiciones asumidas por una mayoría cualificada de acreedores tienen aún un periodo -hasta el 31 de enero- para apuntarse al pacto, incluso podrían hacerlo después, si bien también se abre un plazo para presentar posibles impugnaciones el acuerdo. No obstante está previsto que dado que el porcentaje ya cerrado da luz verde al acuerdo de refinanciación, éste se pueda formalizar entre el 15 y el 20 de febrero.
Será entonces cuando se conocerían términos del pacto de refinanciación, desde los posibles encarecimientos del préstamo, o parte de él.en función de la cotización de Repsol, así como las garantías que Sacyr deberá aportar a las entidades financieras. En principio, Sacyr no se verá obligada a vender parcial o totalmente su participación en la petrolera; la compañía se ha opuesto a hacer desinversiones con minusvalías.
Otro tema relevante que quedaría sin restricciones en manos de la dirección de Sacyr es la colocación de parte de las acciones de Testa, la inmobiliaria patrimonialista que gestores y analistas consideran la joya de la corona del grupo. Las garantías que se hayan pactado no impedirían la colocación de parte de su capital de la empresa de la que Sacyr controla ahora el 99,4% del capital.
La reducción de la presencia se planea realizar a través de una OPS (oferta pública de suscripción), y después de la suscripción Sacyr reducirá aproximadamente un 25%, con lo que podría ingresar del orden de los 300 millones. Testa celebrará una junta de accionistas el próximo 3 de febrero a la que se llevará la renovación de la autorización de la OPS, pues no se trata de una salida a Bolla de forma estricta, ya que la sociedad cotiza en el mercado bursátil.
Su valor actual supera los 2.100 millones, y dado el interés de los fondos y otros inversores institucionales por este tipo de activos, todo apunta al éxito de la colocación que la permitiría además mejorar su posición en el mercado.
En un hecho relevante a la CNMV, Sacyr señaló el sábado que había renovado con modificaciones y durante tres años los contrato de financiación de la deuda, que tenía como garantía sus participaciones en Valoriza y Testa, además de las acciones representantivas del 9% de la propia petrolera.
El préstamo asciende a un total de unos 2.200 millones de euros, un crédito del que la constructora ha venido pagando intereses e incluso amortizando parcialmente gracias a los dividendos recibidos de su participada.
Con la legislación vigente sobre refinanciaciones, una vez que un grupo obtiene el apoyo e una parte significativa de los acreedores, puede forzar un acuerdo con el resto.
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