Ferrovial, que en medios del sector se reconoce que está -o estaba- llamada a ser la compañía gestora de la red de aeropuertos españoles AENA, está perfilando su estrategia de cara al nuevo escenario creado en la privatización de la compañía (el 49% del total). El éxito de la colocación del tramo minorista y el apetito que al parecer están mostrando los inversores institucionales -si bien los datos tienen que ser confirmados en los próximas días- podría permitir a los colocadores, es decir, al Gobierno, elevar el precio de la operación respecto a previsiones iniciales.
Esa eventual subida del precio de la OPV, si se opta por el medio de la horquilla fijada en el folleto registrado en la CNMV sería de 49 euros, dejaría fuera a la compañía que preside Rafael del Pino al estar la suya por debajo de la colocación. Y es que su oferta, cuando el pasado año se configuró el núcleo duro, fue de 48,6 euros por título, adjudicándose el 6,5% del capital. Los otros llamados a ser miembros de núcleo estable son Corporación Financiera Alba y el fondo británico The Children’s Investment, cuyas propuestas ascienden a 53,33 y 51,6 euros, respectivamente, por lo que no corren riesgo de quedar fuera. En conjunto se les ha asignado 31,5 millones de títulos, un 21% de la privatización.
El tema queda ahora más en manos del Ejecutivo que se enfrenta al dilema de establecer un precio que no expulse al miembro más relevante de ese colectivo -la exclusión de Alba y de TCI no tendría tanta relevancia- o seguir sin mirar a ningún otro lado los criterios que marquen los próximos días la evolución de la demanda y de los mercados bursátiles, que enfilan una racha bajista.
Un contexto complicado, más si se tiene en cuenta que tanto Fomento como los responsables de Enaire -el ente público que controla AENA- como los directivos de esta empresa han expresado en las últimas jornadas, también en el road show por diversas plazas internacionales, su satisfacción por la evolución de los datos del gestor y su capacidad para no recurrir al aumento de deuda en los próximos años. Y también su atractivo por la política de dividendos a la que se está comprometiendo.
Mientras, Ferrovial irá tomando en paralelo y en función de la evolución de los acontecimientos inminentes -revocaciones de mandatos de compra, fijación del precio máximo minorista, inicio del periodo de ofertas vinculantes hasta la fijación del precio del precio el 9 de febrero- sus decisiones.
Porque otra posibilidad con la que cuenta la empresa de infraestructuras es acudir con otras ofertas en el tramo institucional, en el que el Ejecutivo se ha quedado con decisiones clave a la hora de elegir los inversores que entrarán en él. Si bien la compañía, que había ofertado los citados 48,6 euros en base a los retornos previstos para que la inversión cuente con los parámetros de rentabilidad que considera idóneos, no puede elevar en exceso la puja. Si bien, en medios bursátiles se indica que tampoco el Gobierno puede forzar su capacidad de elección y más en detrimento de fondos y otros inversores institucionales, con lo que la empresa de infraestructuras no tendría garantizada tampoco la entrada de forma relevante y en el consejo de administración por esa vía.
No obstante, queda además la posibilidad de entrar o fortalecer posiciones con compras en Bolsa. En cualquier caso, el proceso de privatización de AENA no ha hecho más que empezar – en función de los resultados de las próximas elecciones legislativas-, y Ferrovial que cuenta con una de las más reconocidas experiencias de gestión de aeropuertos -en países como Reino Unido- no parece que vaya a perder la oportunidad de tomar posiciones en la red de aeropuertos españoles.
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