Órdago a la griega

02/02/2015

Maite Vázquez del Río.

Era más que imposible que los griegos no eligieran a Alexis Tsipras y la coalición que él lidera como el partido de Gobierno. Los helenos ya no podían más con tanta asistencia teledirigida por Merkel y sus súbditos del BCE y el FMI. Demasiados recortes, demasiados sacrificios, demasiada humillación en nombre de la moneda única y esa entelequia que aún sigue siendo la Unión Económica y Monetaria europea. Más que nada porque en época de aprietos hasta la propia Merkel ha apelado al ‘sálvase quien pueda’.

Ahora Tsipras tiene que prometer lo cumplido durante su campaña electoral: renegociar la deuda y suspender pagos hasta que la economía helena se recupere. ¿Suspender pagos? No será el primer ni el último país que lo haga. Recordemos qué ocurrió con Argentina, tras el corralito. Y ¿pasó algo? Ahí esta Kichner lanzando balones fuera como si el resto del planeta le debiéramos el oxigeno que respiramos. ¿Se hundió la economía mundial o la de los países latinoamericanos o más bien esos países emergentes han vivido una de sus etapas más prósperas?

UE, BCE y FMI pretenden llenarnos de miedo y agotar a los griegos diciendo que será la adebacle, que el euro se tambaleará y todos los malos augurios que se les ocurren. Pero Grecia tiene una deuda parecida a la italiana o a la española. Su problema es que su economía no crece después de tanto apretarla el cuello. El problema de Merkel y demás instituciones internacionales es que la mayor parte de esa deuda está en manos de bancos alemanes, franceses, británicos… Y claro por ahí no quieren pasar. Ya accedieron a quitas como para condonar todo…. Pues buenos son los bancos.

El debate no es nuevo. Surgió después de que la UE tuviera que rescatar a Grecia (dos veces), Irlanda y Portugal. ¿Cómo podrían devolver su deuda y el dinero recibido? Se habló de quitas, de que el propio BCE asumiera gran parte de la deuda y, en los últimos tiempos la apuesta se dirige a mutulizar la deuda, crear un fondo de amortización. Son muchas las posibilidades para dar con la solución.

Solo hace falta voluntad política de los todopoderosos dirigentes europeos. La moneda única puede sobrevivir, como también puede sobrevivir Grecia. Hay instrumentos para que todo vaya en la misma dirección. Lo peor sería empezar a desmembrar la Unión Económica y Monetaria porque sería como un dominó. Si al primer órdago arrojar la toalla se demuestra que algunos políticos de altas miras han llegado a la sinrazón y que gobiernan para sus secuaces no para los ciudadanos europeos. Es otra forma de que la política caiga en el desprestigio, como ocurre con el fenómeno generalizado de la corrupción. De esas cenizas han surgido Tsipras o Pablo Iglesias y seguirán surgiendo más políticos que creen que los ciudadanos todavía pueden recuperar su dignidad.

 

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