El Eurogrupo reunido y Wall Street con estos pelos, que ahora para abajo, que ahora para arriba, que ahora no voy para ninguna parte. Y tanto no fue hacia ninguna parte que clavaron el cierre del S&P 500 con el de ayer, que ya es difícil cuando ponderan en él 500 valores.
La parte positiva la vemos en la recuperación de la segunda parte de la sesión, algo que no nos debe extrañar por lo habitual que viene siendo en los últimos tiempos un comportamiento de este tipo.
Y tampoco deja de ser positivo que no bajara mucho más. Pero mucho. Si en las últimas semanas el precio del petróleo viene siendo el termómetro de los ánimos de las Bolsas, esta vez no logró arrastrar del todo a Wall Street.
Es el gráfico del petróleo West Texas Intermediate desde las doce de la noche de ayer y refleja una caída de tres dólares por barril. Ahí es nada. Por eso me extraña que Wall Street no cayera mucho más. Parece incluso que el petróleo ayudó a la postrera recuperación de los índices, aunque esta vez todo fue muy desincronizado.
La parte negativa es que el resultado camufla una sesión mucho peor de lo que parece, en la que los valores a la baja ganaron ampliamente a los valores que subieron, lo que habla de concentración de las subidas en los valores que pueden mover los índices, como es el caso de Apple o Cisco. Las tecnológicas movieron bien el mercado hoy y la mejor prueba es que el mejor índice de Wall Street es el Nasdaq 100.
Y al cierre seguíamos sin noticias de Grecia, aunque la reacción al alza del último tramo mucho me temo que tiene que ver con optimismo respecto a la reunión. Ya veremos, porque este nuevo acto del drama griego ha estado un poco exasperante.
Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,04%, el S&P 500 quedó como estaba, 0,00%, el Nasdaq Composite subió un 0,28%, el Nasdaq 100 un 0,38% y el Russell 2000 se dejó un 0,14%.
