Y si encima le añadimos que en el día de hoy ni siquiera se podía contar con la referencia de Wall Street, pues ya tenemos un panorama de calma chicha perfectamente configurado. Lo que le faltaba a la sesión es que en Estados Unidos fuera festivo.
En estas circunstancias, los índices se han movido ligeramente a la baja y esa ha sido la tónica de prácticamente toda la sesión como podemos ver en este gráfico del Dax en velas de cinco minutos:
El problema es que para seguir las alzas que impulsa la QE del BCE, los mercados europeos necesitan despejar la incógnita de Grecia con cierta rapidez. La de hoy se ha presentado como la última oportunidad, pero en el mercado saben perfectamente que no es así y todo lo que no sea empeorar la situación va a ser aceptado como bueno.
Cuentan los analistas que Grecia tiene aún unos días, hasta el próximo vencimiento, para seguir negociando y casi todos apuestan porque hoy no se logrará ningún acuerdo. De hecho, la postura alemana antes de comenzar la reunión era aún más intransigente que antes tras haber recibido varias andanadas desde Grecia en la última semana.
Eso sí, pocos dudan de que finalmente habrá acuerdo. Ni Grecia puede permitirse salir del euro, ni el euro puede permitirse que se abra el melón. E incluso entre los que prevén tal posibilidad, tampoco hay una gran alarma. «Es apenas el 2,5% del PIB de la Eurozona», subrayan.
Pero mientras se mantiene el «impasse» negociador, el mercado tiende a no moverse y si lo hace suele ser a la baja, así que extremen las precauciones que no todo está dicho aún.
Al cierre, el Dax perdió un 0,37%, el FTSE un 0,24%, el CAC un 0,16% y el Ibex un 0,47%.

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